"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

lunes, 10 de julio de 2017

Era un día como hoy

Un día como hoy hace exactamente veinte años, un joven de nombre Miguel Ángel, perdió su libertad y su futuro fue marcado con una fecha de caducidad de cuarenta y ocho horas.

La sinrazón se vistió de pasamontañas, capuchón y cobardía.
No importaba el nombre, ni el hombre, ni familia, amigos o conocidos.
El punto de mira le señaló en el centro de la diana de unos asesinos cuyo pensamiento no iba más allá del salvaje e inmisericorde afán de venganza hacia un mundo que pedía a gritos paz.
Fueron horas de incertidumbre, desasosiegos, rezos y conjuras.
Horas de manos blancas, velas encendidas y noches de párpados sin cerrar.
También horas de incredulidad, de esperanza, de temor irracional, de intenciones de milagros postreros.
Todo fue en vano.
No existió mayor cobarde, mayor ser despreciable, ni mayor alimaña que aquel que disparó dos balas cercenando futuros de quien sólo buscaba algo tan sencillo como vivir una vida.
Porque hace más de dos mil años sí existió un cobarde parecido que utilizó la pistola de la traición para entregar un Bien en vida y una Vida de bien; pero ese despreciable ser, tuvo al final un segundo de arrepentimiento para colgar sus vergüenzas y traiciones de la rama de un árbol.
Sin embargo, quien disparó dos veces a la cabeza de Miguel Ángel, aún hoy, no conjuga verbos que hablen de conciencia. Y con él aunque no separados del mundo, todas esas personas que miran hacia otro lado, o piden comprensión, acercamientos y libertades para quienes siempre deberían estar castigados, al menos, de cara a la pared.
Siento vergüenza por quien defienda a estos malnacidos; siento vergüenza por quien es incapaz ni tan siquiera de homenajear al hombre que con su muerte despertó en la calle a millones de personas en este país pidiendo justicia, pidiendo simplemente paz.
Y siento vergüenza en ocasiones de un país que permite que incluso quienes comparten muchas ideas de estos asesinos, se sienten en las Instituciones u Organismos democráticos por los que Miguel Ángel, pagó el mayor precio con su vida.
Hace veinte años, recuerdo a un hombre que circulaba por un pueblo manchego a lomos de un Renault 11 blanco escuchando por radio una de esas noticias que nunca quiso escuchar:
“Interrumpimos la programación para informarles que se confirma el asesinato de Miguel Ángel Blanco”
Ese hombre detuvo el coche, paró el motor y con las manos en el rostro, lloró.


6 comentarios:

Lady writer dijo...

Querido Luismi.
No olvidaré ese momento que escuché una tarde mientras jugaba con mi niño, recuerdo el escalofrío que sentí y me recuerdo abrazada a Nacho. El tenía 3 añitos y no entendía porque lloraba su mami, ese niño tan dulce y alegre se quedo quieto mientras lloraba como una loca,no se porque,siempre me pongo en el lugar del que sufre y me veía siendo yo esa madre muerta de dolor e intentando imaginar como sería la vida sin mi hijo y el dolor crecía y crecía. Intenté explicarle porque lloraba y le recuerdo escuchando con atención y diciendo mientras me limpiaba la cara con sus manitas, cuando sea mayor mami losmeto en la cárcel!!! El siguió con sus juegos y su vida y en mi corazon quedó grabado el nombre de Miguel Ángel para siempre.
Cosas del destino!!!! Ya sabes donde esta Nacho, lo que quiere y por lo que trabaja. Nunca entenderé como cualquier madre y padre de este mundo no puede empatizar con ese sufrimiento y pueden alentarlo o justificarlo. Miguel Ángel murió si, pero movió muchas conciencias y aunque le robaron su vida, y quien lo hizo no muestra un ápice de arrepentimiento, Miguel Ángel venció.

Luismi dijo...

Vencer, venció. Pero recuerdo que lo que fue una explosión esta vez de solidaridad, no muchos años después llevaron a malnacidos como los que lo secuestraron, a ser diputados, alcaldes o lo que quisieran. Incluso políticos que están sentados en el Congreso hablan de alguno de estos como de hombres de paz. Hombre de paz era éste y muchos otros Miguel Ángel Blanco que fueron asesinados mientras una parte se la sociedad miraba para otro lado. Espero que Nacho algún día pueda pensar que ya no existe gentuza como esa.

Matías dijo...

Todos los ciudadanos de bien vivimos aquel terrible asesinato con mucha rabia y maldiciendo a los asesinos.
Han pasado veinte años, muchos apenas lo recuerdan, sobre todo los mas jóvenes.
No entiendo a esta nueva casta política radical, que condenan con la boca pequeña cuando posan para la foto.
Hoy en las noticias he escuchado a algun impresentable, que para quedar bien, condenaba todas las muertes incluidas las del franquísmo, ese personaje no se ha enterado que desde hace cuarenta años vivíamos en democracia.
Saludos.

luismi dijo...

Ese impresentable me imagino que es el alcalde de Cádiz. Toda esta gente sólo busca el enfrentamiento. Lo peor de todo es que se les permite hacerlo u se les nombra en altos cargos.
Espero que algún día esto se solucione.

mjesus dijo...

Esa cruedad, sin razon, rabia, no se puede olvidar
No entiendo que esos valientes con capucha, como pueden vivir, no se arrepienten, no pieden perdon
Vi el recuerdo el dia que lo pusieron en la tele, y es tremeNdo, D.E.P
TE SIGO
UN ABRAZO

luismi dijo...

La crueldad no tiende a razones. Gracias por pasarte por aquí y bienvenida.

Un abrazo