"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

sábado, 11 de febrero de 2017

Año uno



Debería ser ésta quizás una entrada en cierto modo triste, nostálgica o cargada de recuerdos y homenajes para quien hoy hace justamente un año, marchó en silencio y en paz hacia otra vida sin fin.

Pero precisamente porque creo que la carretera de la vida (de su vida) no acabó ese once de febrero del pasado año, hoy voy a intentar que el recuerdo exista, pero vestido con galas de esperanza; que echar de menos no se conjugue en pretérito imperfecto sino en futuro perfecto cargado de eternidad. Y si debo llorar, lloraré al igual que si el cuerpo me pide risas, también se las daré.

No puedo quejarme ni quiero, porque no perdí una madre, gané un ángel;

No puedo quejarme ni quiero, porque esa silla que un día abandonó, se plegó y dejó su espacio ocupado por recuerdos de mil amores.

Así que hoy, mañana y siempre, miraré al cielo y rebuscaré en mi interior para sacar de mí el mejor regalo que en la distancia y hasta que nos volvamos a ver, le puedo ofrecer:

Un ramillete de violetas envuelto en oración.





4 comentarios:

covadonga dijo...

Como sienpre Luismi escribiendo
eres especial.

luismi dijo...

Gracias Cova. Besos

Airblue dijo...

Especial escribiendo sobre la vida y especial aceptando la muerte. Créeme, Luismi, tu serenidad me ha emocionado, es precioso. Cuando he escrito algo sobre mi madre lo he pasado fatal y termino destrozada. Has acertado plenamente con tus palabras y quiero que sepas que cuando abro tu blog, lo primero que leo es :" Una me dio la vida, la otra lo es".
Seguro que el cielo está inundado de aroma a violetas.
Hoy dos abrazos, uno para ella.

luismi dijo...

Hoy tres abrazos si contamos el que te doy yo por tus hermosas palabras. Creo que esa serenidad me la da el saber que aquí hizo y vivió todo lo que la vida le dio y que ahora es cuando está disfrutando eternamente.

Muchas gracias como siempre. Seguro que ella también te envía un abrazo en agradecimiento.