"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

jueves, 12 de enero de 2017

Monigotes

Me cuenta el primo del vecino del hermano del quinto, que hace unos días un amigo suyo tuvo la oportunidad de charlar durante unos minutos con el mismísimo Rey Gaspar de Oriente que visitó su ciudad para encontrarse con todos los niños y no tan niños en las festividades que hace un suspiro hemos dado por finiquitadas.

Le habló de sonrisas, de caras felices, de asombros en rostros, de ilusión, de promesas; en definitiva, le habló de niñez.
Le habló de futuros que no alcanzaban en su mayoría un metro en palmos.
Me cuenta que ese Rey Mago, se sintió feliz. Feliz de recibir un regalo que supera con creces todos aquellos que él mismo repartiría horas más tarde.

El regalo de la inocencia, de la naturalidad, de la rabiosa dulzura, picardía, vergüenza e incluso miedos que cualquier niño es capaz de transmitir.

El regalo de niños que dedican una parte importante de su tiempo a escribir, pintar, garabatear o colorear sueños.
Niños que piden un mundo en un trozo de papel. Un mundo de juegos, de sonrisas, de entretenimiento, de salud para todos, de unión en desuniones, de palabras en silencios y de abrazos sinceros entre iguales que no se conocen.
No existe dinero ni poder en el mundo que abarque la gran sonrisa de una minusválida psíquica cuando un Rey de barba cana, turbante y traje pomposo se acercó para abrazarla y besarla.
No existe dinero ni poder en el mundo que supere el esfuerzo de una niña por vencer sus miedos a dormir sola porque ese mismo Rey le animara a hacerlo, o esa otra que ahora ya no regatea tanto los besos de quien busca su cariño.
No es posible superar las pupilas asombradas de una mujer que se atrevió a pedirle un pequeño regalo retrasado en años de pentagrama inacabado y que ya puede hacer sonar allá donde quiera repartir sus notas musicales.
No hay político, ni leyes, ni normas que cumplan y sepan cumplir las promesas como lo hace un niño. Porque la palabra de un niño, es y suena a verdad aunque esconda alguna mentirijilla.
Y es preferible siempre el garabato, las frases incomprensibles, los dibujos imposibles y los monigotes de un niño, a ser un monigote de adulto que por años cumplidos o por vergüenza, renuncie a volver a vivir la ilusión de ser niño al menos por un día.










5 comentarios:

Patricia dijo...

No hay corazón adulto que no se desarme ante la presencia de un rey Gaspar que, entre un guante blanco, extiende su cálida mano para agarrar otra mano, fría y temblorosa, y susurrar: "Anoche Él me dio recuerdos para ti". Ese instante... inolvidable.

No hay corazón adulto que no se desarme al ver a "Gaspar", postrado ante el Rey un día después en el silencio y soledad de una catedral. Ese instante... imitable.

No hay corazón adulto que no se desarme al recibir un inesperado y sonoro regalo que, con gran inocencia ese alguien pidió por pedir. Ese instante... mágico e inocente como siendo niña.

Y por encima de todo, no hay corazón adulto que no se desarme y pupilas -las mismas que no pueden ser superadas en aquél asombro mañanero- que no derramen lágrimas al leer -y volver a leer- cada frase de la bellísima carta de Gaspar como respuesta a "otra" carta. Esas pupilas y resto del cuerpo jamás pensaron que el rey respondería, y mucho menos, tan acertadamente como si fuera el mismo Rey de Reyes hablando al corazón y al dolor. Bálsamo para heridas fueron y son cada palabra. Ese momento... de Cielo.

A Gaspar, que multiplicó para siempre mi inocencia en la noche de Reyes del año 2017... GRACIAS.

A Luismi, que con su ejemplo, testimonio y corazón me enseñó cuál es el camino a Casa (cielo): la humildad. GRACIAS.

A "Rastro de Dios" que me acompaña desde niña y, que Gaspar me hizo ver que mi vida importa como la de ese angelito, que no servía para nada, pero fue importantísimo para Dios. Gracias.

Patricia

luismi dijo...

Uffff! Este comentario tuyo es una bocanada de aire fresco en muchos aspectos. Quizás son las palabras más hermosas, profundas y sinceras que durante todos estos años me ha dejado alguien en este pequeño Café del Swing como señal de su paso por aquí.

No creo que me equivoque si esta vez, sin que sirva de precedente, pueda hablar también en nombre de ese Rey Gaspar y darte las gracias por tantas y tantas cosas que tus palabras nos han provocado a ambos.

La ilusión, la inocencia, la bondad, la humildad, la FE con mayúsculas que desde tus dificultades demuestras, es mayor que cualquier premio, halago, o reconocimiento que nos pudieran hacer.
 
Sólo por estas cosas, ya merece y merecerá la pena regresar cada año por las mismas fechas si con ello conseguimos algo tan grande como tu comentario.

No sé qué dirá el Rey Gaspar al que vemos solamente una vez al año, pero Luismi te promete que con guante o sin él, siempre te va a tender una mano amiga en quien te puedas apoyar cuando lo necesites.

Muchas gracias Patricia siempre por ser y estar.

Un abrazo y un beso muy fuerte

Buho Evanescente dijo...

hola! ante tanto aluvion de sentimientos, palabras hermosas, sueños y deseos, las buhas se desarman. gracias por existir! gracias por poderte conocer a ti y atus maravillosos seguidores. cuentas con dos grandes seguidoras y fieles como pocas. feliz año!!!!!

Patricia dijo...

G R A C I A S

Airblue dijo...

Ya te lo han dicho todo y muy bien. Se me han adelantado pero sabes que sin conocerte personalmente, tan solo por sus letras, pienso igual.
Ese rey Gaspar le vi el año pasado y vuelvo a felicitarle éste.
Hermosa acción y palabras.