"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

martes, 8 de noviembre de 2016

El reencuentro

Sólo han transcurrido unos pocos meses, pero el reencuentro con viejos amigos siempre es un motivo de alegría en toda persona que sepa apreciar la amistad.

No son mejores ni peores amigos que el resto de los que puedan conservar los millones y millones de gentes que pueblan nuestro planeta, pero sí que tienen algo que les diferencia; se adaptan perfectamente a lo que yo buscaba, la vida me permitía y realmente necesitaba.

Al vernos nuevamente, puede que ellos y yo nos preguntemos si no estamos algo más mayores, rotos por dentro o por fuera o si realmente nuestra relación ha hecho mella en alguno de nosotros durante estos meses de ausencias mutuas.

Yo los observo; aparentemente, los encuentro igual. No sé si alguno con una pequeña disminución de su colorida tez natural.

Mirándoles, comienzo a recordar los buenos tiempos compartidos en largas y frías jornadas de madrugón, cafés y trabajo.

Unos antes, otros después, en mayor o menor medida, siempre estuvieron ahí cuando los necesité; sin rechistar, sin preguntar.

Por eso, hoy, en un día de frío invernalmente otoñal, al abrir un armario, remover sus perchas y reencontrarme con esa camiseta interior de media manga, churro o manga entera, esa camisa de tacto suave y cálido o ese señor jersey algo descolorido pero pidiendo cuerpo que cubrir, me sentí bien, porque mi interior pide fríos que abrigar más que calores que sofocar.

Y ya superando todo lo anterior, esa cazadora arrinconada, para demostrarme que no me guarda ningún rencor, me regala de sus bolsillos unos caramelos de menta y miel que un tipo como yo un día olvidó.








2 comentarios:

Airblue dijo...

Siempre es bueno cualquier reencuentro, iré al armario y buscaré en el baúl de los recuerdos, tengo que encontrar mi viejo uniforme, aquel que me regaló tantas vivencias que dejaton una gran cicatriz en mi corazón.
Abrazos ya con frío.

luismi dijo...

Sólo son ropas o uniformes, pero en su día también formaron parte de nuestra historia y por ello siempre se les tiene cierto cariño.

Un abrazo casi casi invernal.