"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

miércoles, 10 de agosto de 2016

Juegos Olímpicos

Las pantallas echan humo; los píxeles se saturan de horas y horas de retransmisiones deportivas ocupando gran parte de la parrilla televisiva.

Muchas son las disciplinas y deportistas que se nos ofrecen como reclamo para captar toda nuestra atención. Nadadores como peces en el agua; gimnastas contorsionándose como gomas elásticas; baloncestistas más largos que un día sin pan; boxeadores o judocas a mamporro limpio; tiradores de platos sin mesa ni mantel; esgrimistas sin argumentos; pingponeros; saltadores de trampolín a la fama; peloteros peloteando sus pelotas (deportivas) en arenas, parqueses, greenes o pistas rápidas; lanzadores de cuchillos sólo con las miradas; dormilones de camas elásticas; velocistas, fondistas, jinetes, amazonas y cientos y cientos de deportistas que matarían porque alguien les colgara una medalla al cuello.
Y luego, estoy yo; el de este lado de la pantalla.
Ese tipo más fondón que fondista; nadador de duchas; jinete sin caballo; levantador de pesos que no pesan; velocista sólo de cara; pertiguista de barra asidera de vagón; contorsionista de bochornos nocturnos en cama poco elástica y maratoniano de pelis, palomitas y juegos de tronos.
Ese que mide los éxitos por sonrisas ajenas; el que como equipo busca afines; el que cambia preseas por brindis, triunfos por esperanzas y egos por humildades.
El que entrenaría horas de charla entre amigos, rubias cervezas y arreglos de país para acabar dejándolo igual.
Las medallas las dejo para esos profesionales que representan a su país; yo quizás me colgaría simplemente un cartel que dijera:

“Busco equipo”













4 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

:)

Besos.

Buho Evanescente dijo...

bellisimo! me ha gustado mucho.saludosbuhos olimpicoos!!

Airblue dijo...

Qué buena entrada, como siempre amigo. Cuántos quisieran tener una pluma tan amena y grácil como la tuya y encima no tienes una merecida medalla. Se puede ser atleta sin necesidad de castigar el cuerpo, hay atletas que dan culto a la mente y lo malo es que pasan desapercibidos.
Pues nada, yo te aplaudo. No soy deportista, salvo la natación, porque tuve un padre que nadaba maravillosamente y me enseñó, y el pobre tenis que ya tengo más que olvidado, lo demás nada.
Hay veces que cambiaría el nombre: Olimpijadas. Perdona, me estoy pasando.
Abrazos y que gane quien lo merezca.

luismi dijo...

jejeje. Eso de que me cuelguen medallas, no va mucho conmigo. Me basta con rodearme de buena gente. Esas son las mejores medallas que puedo tener.
Yo tampoco puedo presumir de ser precisamente un deportista. Tengo más altibajos a la hora de practicar sobre todo eso de andar o correr, que el perfil de una etapa de montaña del Tour de Francia.

La natación no la practico en absoluto. Creo que en todo caso, podría ser un excelente buceador y te lo puedo explicar en una antigua entrada a la que particularmente le tengo cariño por los recuerdos lejanos y en cierto modo traumatizantes que me vienen a la memoria.

http://luispi31416.blogspot.com.es/2010/04/la-de-tres.html

Muchas gracias como siempre por seguir ahí.

Abrazos deportivos y cariñosos.