"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

sábado, 23 de agosto de 2014

Tres de tres

Las imágenes surgen; muchas veces en nuestra memoria y otras muchas, ordenando esas fotografías que aparecen donde menos las esperas.
Hoy ha sido ese caso. Una fotografía aparece entre viejos discos que ya necesitaban que desapareciera de ellos alguna fina capa de polvo.
Una fotografía simple, sin mayor calidad que la que cualquiera puede obtener de todo aquello que tenga un pequeño objetivo. Una fotografía en la que aparecen tres tipos y a la vez, cientos de recuerdos.
Recuerdos alegres, de mil risas, cervezas, abrazos, músicas y amigos. De noches frías acabando en calores de madrugada.
Noches que hoy me parecen lejanas; demasiado lejanas.
La vida, como las norias, da muchas vueltas; quizás nunca en el mismo sentido y a veces provocando deseos terribles de bajarse de ella y alejarse buscando nuevos horizontes.
Nadie ni aún sin perder el juicio, creo que pueda decir que se sintió siempre inmensamente feliz o que no tuviera nunca deseos de cambiar todo, de cambiar de aires, amistades o rutinas.
Todos sin excepción hemos bebido alguna vez de esa agua que nunca imaginaríamos que beberíamos. La vida es así; cruelmente complicada y hermosa.
Pero hoy viendo esa fotografía, me hice un propósito; quizás una ilusión; puede que un imposible, pero un deseo sincero de que algún día con más canas pero con el mismo cariño que entonces, se vuelva a repetir.
El lugar, podría ser el mismo. Quizás sólo cambiaría ese cartel que aparece detrás.
Un pequeño cambio en el orden de las letras, para convertir ese “Conservatorio” en un sincero, cariñoso y entrañable “Conversatorio”.
Conseguirlo, puede que resulte una quimera y aunque yo no tenga la última palabra, sólo por el cariño, la admiración y  la amistad que el paso de los años se han ido moldeando, dejo estas letras y el deseo de conseguir un pleno y aparecer nuevamente inmortalizados los mismos tres de tres.







martes, 12 de agosto de 2014

Peter

Hoy se llora un adiós. Un adiós inesperado y por desgracia, con premeditación. La mejor de las sonrisas, también ocultaba un sufrimiento atroz.

Muchos de los que fuimos niños y seguimos siéndolo con centímetros de más, nos sentimos en cierto modo huérfanos de sus dulces, pícaras, traviesas y sinceras miradas que hoy han pasado a ser recuerdos.

Esa mirada que provocó mil risas, lágrimas y admiraciones, dejó de existir.

Quien la portaba, le dio la espalda a la vida, sin poder mirarla de frente y se cobijó en el siniestro abrazo de la muerte.

No se lo puedo reprochar. Su enemigo, fue implacable y pudo con él sin opción a remontar vuelo.

Son horas tristes; pero también son horas de recuerdos, de elogios, de admiraciones hacia un hombre, un actor de esos que siempre nos ha dejado en la memoria sensaciones de un mundo mejor.

En este planeta llamado Tierra, hoy murió un actor; pero en el País de Nunca Jamás, muchos seguiremos creyendo que el Sr. Robin Williams es realmente Peter Pan.

Con toda mi admiración, cariño y respeto, sólo puedo desearle que recobre la paz que un día perdió.

D.E.P.