"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

martes, 4 de noviembre de 2014

No hay distancias

Siempre se ha dicho que la distancia más corta entre dos puntos, es una línea recta. Si lo pensamos fríamente, es así. Pero ¿cómo mediríamos la distancia que separa cariños, amistades, o buenos sentimientos entre personas?

La cosa entonces, se torna mucho más compleja porque esa distancia, el tiempo transcurrido, las motivaciones, la propia vida y su devenir pueden ser inversamente proporcionales, a ese cariño, amistad o buenos sentimientos que se forjaron hacia esta o aquella persona.
Más de tres años han transcurrido ya desde aquella JMJ celebrada en Madrid y que sirvió como nexo de unión entre pueblos de todo el mundo que tenían como denominador común a ese Amigo que muchos llevamos dentro.

Aquello pudo ser un acto, una semana, un acontecimiento a nivel mundial, sin más.
Pero interiorizando, uno se da cuenta que fue mucho más.

Hemos tenido la suerte de reencontrarnos estos días con un hombre venido de muy lejos. Un hombre de bondad reflejada en el rostro. De sonrisa sincera, de sabias palabras y abrazos con sabor de amigo.
Su nombre es Patricio; su profesión, sacerdote; su procedencia, Islas Galápagos.

Y como no podía ser de otra forma, los buenos hombres se rodean siempre de buenas personas que lo acompañaron desde tan lejos.
El Padre Daniel, otra de esas personas que ni su barba puede esconder la bondad que lleva dentro. Recién ordenado como sacerdote, diría sin miedo a equivocarme, que dará mucho que hablar siempre para bien. Para mí ha sido un honor y un orgullo ser protagonista de su primera confesión. No fue necesario protocolo, templo, ni vestimentas. Dos sillas bastaron. De feligrés a sacerdote, de hombre a hombre, de amigo a amigo, gracias por un acto tan sencillo y hermoso que ha dejado en mí un recuerdo imborrable.

El padre Miguel, del que poco puedo hablar, por el poco tiempo que compartimos. Sólo diré que me transmitió sentimientos de humildad tan en desuso en los tiempos que corren y que yo valoro tanto en una persona.
Y por último, hablar de Génesis, es hablar de la más rabiosa juventud. De la sonrisa, la valentía, la educación y la dulzura de una mujer con ganas de conocer mundo, culturas y gentes. Los poquitos días que convivió con nosotros, los resumiría simplemente diciendo que ha sido como tener en casa una hija más. ¡No cambies nunca!.

No puedo olvidar tampoco una comida de despedida en un bar pequeñito engrandecido enormemente por una confraternización entre personas muy distintas. Personas de aquí y de allá que rieron, comieron y bebieron demostrando que la unión de las gentes y los pueblos, es posible. Que independientemente de lo que somos, valemos o aparentamos ser, si el fondo y la intención es buena, un mundo mejor siempre será posible.
A todos y cada uno de los que compartieron conmigo mesa y mantel, gracias por hacerme sentir como un hermano.

Las despedidas fueron entrañables; los abrazos, fuertes; los buenos deseos, compartidos.
Espero que todos estos días viajando por Europa y esas horas o días que han estado entre nosotros, hayan llenado sus equipajes de hermosos recuerdos.

Ahora, las distancias, vuelven a ser las mismas. Pero lo vivido y lo sentido, me han hecho ver que donde hay buena gente, no hay distancias por muchos océanos que nos separen.
















 ·        Dedicado al pueblo ecuatoriano representado en sus gentes de aquí y de allá, al que nos sentimos unidos por el cariño que siempre nos han demostrado a mí y a los míos.

6 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Te doy la razón, besos.

Álvaro Mena Roa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
luismi dijo...

Desde esa perspectiva Álvaro, lo de cruzar el charco, sería literal. Qué minúsculos nos veríamos unos a otros y lo más importante, sin diferencias visibles.

Otro abrazo, compañero.

Airblue dijo...

Cierto amigo, aunque dicen que la distancia es el olvido, la vida me ha demostrado que no es así. Los lazos de la amistad verdadera no se desatan tan fácilmente, eso sí, hay que seguir en contacto y apretarlos de vez en cuando.

Abrazos sinceros.

Airblue dijo...

Ah! me gusta Elton John.

luismi dijo...

Totalmente de acuerdo contigo amiga. Es más; creo que estas amistades en la distancia, se viven de una forma especial en cada reencuentro y es lo que hace que se disfruten quizás aún más.
Ya sabía yo que Sir Elton te iba a gustar.

Abrazos.