"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

viernes, 4 de julio de 2014

Faltó un punteo

Los fríos, truenos y relámpagos de este “verano” madrileño, creo que están causando estragos en el cerebelo o bulbo raquídeo de algunos de sus habitantes. No encuentro otra explicación posible a lo que mis ojos y antes mis gafas, han llegado a contemplar camino como siempre de mi bendito curro.

Ya hablé en su día de ese proyecto de músico por el que no pasan los años, y por desgracia, tampoco una apisonadora que acabara por fin con un sufrimiento colectivo de todos aquellos que amamos la buena música, o al menos, las buenas intenciones que tienen muchos por interpretarla.

La escena, es siempre la misma. Su vestuario, prácticamente idéntico si exceptuamos quizás algún nuevo sombrero emulando a Elton John o tal vez a Frank Sinatra y que forma parte de la parafernalia diaria de este anodino personaje.
Su música, no ha variado. Siguen siendo las mismas versiones de versiones disfrazadas de nuevos des-“arreglos” que siguen llenando de tristezas compungidas nuestros ánimos mañaneros.

Pero hoy, ha ocurrido algo en cierto modo sobrenatural e inaudito. Digno del mismísimo Iker Jiménez. Algo que ninguno de los avezados y veteranísimos transeúntes de esa estación de metro, podíamos llegar a imaginar.

Apoyado en la pared, frente a ese desecho de virtudes, se encontraba el primer espectador de su arte que jamás hayamos visto.
Un chico joven, aparentemente bien vestido. Con una pierna encogida, apoyando la planta del pie derecho en la pared y acompasando con su movimiento, lo que era imposible de acompasar.
Me fijo en su cara y contemplo un rostro extasiado, de mirada perdida en un infinito de unos tres metros y con una sonrisa divertida. De esas que no sabes exactamente si es debida a una situación graciosa o porque una mano invisible le está apretando los genitales con dudosas intenciones.

El caso, es que allí estaba. Y era feliz; completamente feliz.
Juro y perjuro, que si llega a coger una guitarra imaginaria acariciando sus cuerdas, yo le hubiera acompañado con la mía de doce mástiles.

Pero faltó un punteo.




2 comentarios:

Sgroya P dijo...

Un gremio que en estos tiempos de crisis no para de crecer..
Besosss!!

luismi dijo...

Sí. Incluso hay algunos que son verdaderos virtuosos. Pero este que yo conozco, te aseguro que no y que aburre a las piedras.

Besos.