"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

lunes, 14 de abril de 2014

yin yang


Un día tiene veinticuatro horas. Noche y día; luz y oscuridad. Abrir y cerrar los ojos al inicio y al final de una jornada.

Así, también hay personas que irradian luz propia y otras que ensombrecen cualquier mirada.

Cuando las luces del alba aún están despertando, me dirijo todas las mañanas a la misma marquesina de autobús.

Allí plantada, una mujer; una mujer cuyos buenos días se convierten en anocheceres habituales y prematuros. Su mirada triste y su desgana en el habla, provocan cierto sentimiento de congoja en toda aquella persona que ose saludarla.
Razones, quizás no le falten. Quién sabe qué historia esconde tras esa coraza y esos ojos ausentes de color.

No hace mucho que mi ánimo se escondía detrás de cualquier árbol o bajo cualquier manta y esta mujer, era el antídoto perfecto a cualquier intento de alegrarme en algo la existencia.
Marchaba a trabajar con la sensación de botellas medio vacías. Con músicas tristes sonando en mis oídos y sin ningún don de gentes. En definitiva, sin humor.

Pero la vida tiene dos caras; las calles son de ida y vuelta; las personas son mil mundos.

Andar por la calle ya iniciada la misma noche de aquel día y ver dirigirse hacia mí una alegre sonrisa; una cara bonita y amable; unos ojos expresivos y una alegría sincera por el encuentro, abre otros mundos.

Una mujer, dos besos de amistad y una breve charla casual, bastan para convertir penumbras en deslumbrantes luces; humores negros en coloridos futuros; inciertas existencias en maravillosas realidades; medias sonrisas en carcajadas interiores.

Personas como ésta que tienen el don de contagiar positivismo; personas que con sus sonrisas, su educación y su cariño, nos hacen ver que la vida no pinta sólo en bastos. 

Una mujer que con su simpatía me retrotrae a una ciudad en blanco y negro con hombres andando bajo hermosos sombreros que sólo se retiran para saludar una cara amable, mientras de fondo suena una hermosa canción de Sinatra.

Seguramente, ambas mujeres tendrán sus razones para ocultar la otra cara de sus vidas. 

Sólo depende del lado del cristal que quieran mostrar.
 
 
 
* Dedicado a todas aquellas personas que tienen el gran don de alegrar a los demás simplemente con su forma de ser. A todas ellas van dedicadas estas letras y esta canción de fondo...
 
 
 
GRACIAS




12 comentarios:

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Pues gracias Luismi, la vida a pesar de sus contratiempos es hermosa y hay que saber trasmitir vida en nuestro mundo que mucha falta le hace.
Un abrazo
Sor.Cecilia

yolanda vega dijo...

Qué pena qué no pueda escuchar la música por el móvil.Qué tal el domingo, te vi un momentito y luego no coincidimos.Me fui corriendo a recoger el hospitalillo y me perdí entre la gente.Espero veros .Andamos por la parro .Bonita lectura,cada uno tiene sus momentos, siempre es agradable encontrar una sonrisa y trato agradable.

luismi dijo...

Gracias a ti Sor Cecilia. Siempre una cara sonriente y un gesto de alegría se agradecen.

Un abrazo.

luismi dijo...

Pues sí que es una pena que no la escuches, sí. Porque Sinatra es mucho Sinatra. Estuvimos ayer tomando unas cervecitas oficiales como Dios manda, y nunca mejor dicho. No estaremos muy lejos de la parto estos días. Nos vemos.

Jorge Donato dijo...

Así es amigo, una sonrisa suele ser un faro que guía nuestro espíritu. Hay días en los que pueden ocurrir las dos versiones; que te topes con aquellas personas que son capaces de arrebatarte la energía con su negativismo o con la luz de una sonrisa que te aplaque el alma.
Fuerte abrazo amigo.

luismi dijo...

Gracia Jorge. Así es. Hay personas que afortunadamente, solo con una sonrisa o unas palabras ya te animan. Tienen ese don. Lástima que no abunden. Feliz semana.

Un abrazo.

Taty Cascada dijo...

Mientras te leía querido Luismi, el televisor muestra imágenes en directo de mis compatriotas porteños que perdieron todo por un incendio que devastó sus casas. Entrevistan a una de ellas, una mujer de mediana edad, con ojos profundos y llorosos porque quedó con su ropa puesta y nada más. Le preguntan qué necesita, cómo se siente, y ella responde con una sonrisa. Estoy viva yo, mis hijos, mi esposo y mi perro. Estoy viva y eso es esperanza, y mientras esté viva saldremos adelante....Luismi querido, cuando el hombre comprende que somos nosotros los dueños de decidir nuestro destino, que podremos perder todo lo material; pero que la sonrisa y la esperanza siempre nos pertenecerán. Cuando el hombre comprende esto, comprende el sentido de la vida.
Un abrazo inmenso para ti y gracias por tus palabras.

P.D.: Sinatra siempre ha sido de mi predilección musical. La canción que más amo: "Extraños en la noche".

luismi dijo...

Esas muertes no se pueden devolver, pero la esperanza de esa mujer que lo ha perdido todo, debería servir a la humanidad para saber que lo más importante que tenemos en esta vida, es precisamente eso; la propia vida.
Siento que desgraciadamente Chile aparezca en las noticias por catástrofes tan espeluznantes como esta.

Un abrazo enorme a todo el pueblo chileno querida amiga.

Airblue dijo...

Me han gustado tus palabras, como siempre das en el clavo, Luismi y te doy las gracias porque me siento aludida, para mi sonreír es fácil, lo prometo. A pesar de los malos tragos nadie debería negar una sonrisa.Qué poco cuesta estirar los labios, sonreir con la mirada y dar un abrazo y qué caros lo venden algunos.

Un saludo, un café y unas risas.

Amelia dijo...

Qué razón tienes Luismi! pero he aprendido, que detrás de cada tristeza, hay una historia y que cada uno debería dar lo que tiene en ese momento.

A veces, esas personas a las que le falta la alegría, que sólo trasnmiten tristeza, quizás piensen lo mismo: Que necesidad de una sonrisa, de un gesto amable o de un gesto de humanidad.

Lamentablemente, yo he estado en los los lados y los dos lados entiendo.

Buena semana Santa y un abrazo enorme!




luismi dijo...

Me alegra saber amiga que eres de sonrisa fácil. Y sobre todo, que esa sonrisa sea sincera aunque la procesión en ocasiones, vaya por dentro. Un abrazo, un café y muchas risas también para ti.

luismi dijo...

Querida Amelia, estoy totalmente de acuerdo contigo. Lo que pasa, es que hay personas que parecen acorazadas y nos ven al resto como si fuéramos una especie de enemigos. Cada persona es un mundo y una circunstancia. Un poco tarde, quizás, pero que tengas un feliz final de Semana Santa. Gracias y un fuerte abrazo.