"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

lunes, 17 de febrero de 2014

Sentado en un banco

Sentado en un banco, observo a una mujer. Una mujer rubia, atractiva, elegantemente vestida; de rasgos comunes, pero que refleja en su mirada cierto brillo que no acabo de descifrar.

Observo cómo observa. Cómo fija la mirada en un hombre a escasos metros de mí. Un hombre de larga melena, poblada barba y constitución aparentemente fuerte.

Esta mujer, apenas pestañea. No intuyo en ella ningún ademán que la delate con una mirada provocadora; simplemente, lo mira.

Lo mira fijamente; pareciera que escrutara un hermoso cuadro, una obra de arte. Refleja con su mirada, admiración, refleja cierta dosis de petición, de solicitud quién sabe de qué.

Fueron pocos minutos; quizás sólo fueran tres o cuatro. Pero cuatro minutos de mirada serena, de éxtasis contemplativo hacia ese hombre.

No sentí envidia, pero en cierto modo, sí sentí también complicidad fijándome con más atención en él.

Y sin terciar palabra, esa mujer se levantó, dejó un beso en el aire dirigido al hombre y pasando a mi lado, se marchó.

Ese hombre, ni tan siquiera alzó la vista, pero yo sé que en el fondo de su Corazón, abrazó a esa mujer; la besó con ternura y le acarició el alma.

















4 comentarios:

yolanda vega dijo...

Luismi,como admiro tu forma de observar a todos y la facilidad que tienes para VER donde todos miramos y apenas vemos.
Me quedo sin palabras!

luismi dijo...

Son casualidades. De esas veces que algo te llama la atenciòn y se te queda grabado. Fue realmente bonito el momento y aunque será muy difícil que se vuelva repetir y coincidamos, cuando pase el tiempo, al volver a leerlo, recordaré que hay gente que sabe hablar sin palabras.

¡Feliz semana!

Airblue dijo...

Eres muy observador, Luismi, del prójimo se aprende mucho y no hace falta oir palabras, solo mirando a los ojos podemos entender si hay dolor, sentimiento, preocupación o gratitud.
La verdad es que la fe mueve montañas.

Un abrazo amigo.

Luismi dijo...

Sí que soy observador; me gusta ver los gestos, las situaciones y todo lo que me pueda ayudar a entender y comprender mejor a la gente y sus circunstancias. La fe, realmente, mueve muchas veces imposibles.

Un abrazo amiga.