"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

miércoles, 31 de julio de 2013

Toc toc

Toc, toc; ¿hay alguna mujer ahí? Porque yo que tanto os admiro, aunque no os entienda, siento vergüenza ajena cuando veo en televisión cómo se da una imagen de la mujer española que nada tiene que ver con lo que realmente es y lo que yo hasta ahora conozco.

Que se anuncien compresas, está bien. Que con el tiempo tuvieran alas o alerones para hacerlas aerodinámicas, vale. Pero anunciar una marca con una coreografía como esta y una banda sonora digna de una película de terror, se sale de madre.  Esas caderas, ese brazo arriba, esas poses, me parecen más sobrenaturales que ver a un gitano sólo en urgencias de cualquier hospital. 





Luego están esas mujeres que lejos de mostrar una cara de auténtico estreñimiento, viven felices y radiantes desde que toman este producto para visitar regularmente al Sr. Roca. No pueden vivir sin él y es una compañía o amiga más a la hora de trabajar o pasarlo bien. ¡Qué cara de felicidad! Y eso que son comprimidos. No quiero pensar si llegan a ser supositorios...





Y luego este otro en el que unas señoras que antes padecían ciertas "estrecheces", tienen ahora a sus parejas "agotaicos" de tanto practicarles sexo gracias a un gel milagroso. Vamos, que aunque no lo necesite, estoy por comprárselo a mi mujer para ver si le surte el mismo efecto. 




 Pero por si a estas alturas alguna fémina se ha sentido incómoda con esto que escribo, para compensar, nada mejor que este otro vídeo que muestra cómo una hermosa rubia explica concienzuda y perfectamente, la colocación de un tampón en la mano de un muchacho con sonrisa de dentífrico.

Contemplando este vídeo, no obstante, me surgen varias preguntas:

1º) ¿Qué pretendía ese muchacho al intentar coger el tampón?

2º) ¿Por qué ese interés en explicarle la facilidad de su colocación, si él no lo va a necesitar?

3º) ¿Por qué en lugar de hacerle la demostración en la mano no se lo hace en un oído y se lo deja implantado en el cerebro? Seguro que se lo hace y este muchacho sigue sonriendo, porque el que nace capullo...





Si alguien se anima a darme su opinión, por aquí espero sonriente sin necesidad de ningún laxante adicional.


sábado, 27 de julio de 2013

Destino

Decenas de personas que como todos, perseguían sueños. Personas que en una maleta podían encerrar toda una vida; sus vidas. Cada una de ellas, un mundo. Quizás, mejor o peor, pero su mundo.

Quizás en silencio, quizás con una ilusión o con mil; puede que incluso con una primera vez para no olvidar jamás en la sonrisa de un niño.

Personas anónimas, en busca de esa familia que impaciente espera; de ese amigo a quien abrazar; de ese reencuentro esperado o de esas vacaciones tan merecidas.

¡Cuántos kilómetros de ideas, de pensamientos, de proyectos, de futuros!

Miradas que asomándose a un cristal, jamás podían intuir que al salir de un túnel la vida les daría un enorme vuelco para convertirse en un tren que pasa muy deprisa.

Maldita expresión hecha realidad, que borra de un plumazo toda una existencia para dejarnos huérfanos de sus vidas y sólo con el consuelo de un sentimiento solidario hacia decenas de almas que iban a Santiago y que algún día sé y creo firmemente, llegarán a su destino.




* En memoria de los fallecidos y afectados, heridos y familiares, por el terrible accidente ferroviario del 24/07/13 de la línea Madrid-Ferrol. A todos ellos, mis oraciones y toda la solidaridad y buenos deseos que desde aquí les puedo transmitir.

martes, 23 de julio de 2013

Puzzle

Siempre me han atraído los puzzles. El llegar a formar bellas imágenes partiendo de cientos o incluso miles de piezas que debemos hacer encajar en un lugar único sin un mínimo resquicio al error, es una empresa difícil y a la vez atrayente.

Grandes dosis de paciencia, habilidad, perspicacia, tiempo e incluso cariño, deben conjugarse si se quiere llegar a buen puerto ante este reto.

Todas esas piezas del puzzle tienen su valor. Quizás las más fáciles de colocar y menos valoradas, sean siempre las exteriores.

Por el contrario, conforme nos adentramos en él, la complejidad, hermosura y satisfacción por los logros en su formación, se desarrollan a la par que el trabajo requerido para ello.

Nunca podemos dejar escapar una pieza central. El descuido, la pérdida casual o forzada o la falta de atención, pueden provocar el caos y el desastre irreparable después de tanto esfuerzo.

No se concibe un puzzle sin todas sus piezas centrales, porque la imagen se vería incompleta o deformada.

Por el contrario, esa pieza central se sentiría huérfana si alrededor suyo sólo encuentra el silencio en la soledad.

Dentro del mundo de los puzzles, quizás el más complejo de realizar es el que forma la unidad familiar en cualquier hogar.

Hacer que todas las piezas encajen y formen una piña, es harto difícil por la disparidad de caracteres, pensamientos, expectativas y avatares diarios.

Nadie dijo que fuera fácil formar esa imagen. Al contrario, es dificilísima. Pero precisamente en su complejidad, reside todo el orgullo, felicidad y satisfacción por su realización.

Las piezas son diminutas y se cuentan por miles. El mosaico de colores, situaciones y vivencias, son complejas de encajar. Cada pieza tiene su propia idiosincrasia y momento; pero también cada pieza tiene su afinidad para con el resto.

Grandes vientos pueden hacerlas volar. Discusiones, malentendidos, silencios, falta de comunicación, agentes externos, cambio radical en los comportamientos, son algunos de los peligros que siempre acechan detrás de cada desastre.

Puede que algunas de esas piezas en un momento puntual, lleguen a deteriorarse o incluso despegarse. Es el momento entonces de aplicar una capa de comprensión, un sellado con un beso o una mano de amistad.

Todos en cierto modo, creo que formamos un puzzle. Pero no creo que exista en el mundo uno mayor y mejor que el formado por unos padres con sus hijos, porque hay sentimientos que más allá del amor, corren por nuestra sangre.

De nosotros depende que acabe siendo una maravillosa imagen que podamos colgar siempre en la pared de lo mejor de nuestras vidas o una imagen de lo que pudo ser y al final no fue.






jueves, 11 de julio de 2013

Cervezas calientes

Es noche cerrada; en el ambiente flota cierto ambiente a salitre, a brisa marina. Me rodean murmullos y comentarios en voz baja. Un muchacho abraza con ternura la cintura de una chica que nunca sabré si realmente era suya o no. ¡Qué más da! si se mueven al son de un tipo que canta al mundo una hermosa canción de alguien que conduce toda una noche.

Una canción que me traslada a otro siglo en el que yo también fui adolescente. En ese instante yo también hubiera abrazado a mi chica, quizás incluso la hubiera besado; pero allí no estaba.

En su lugar, a mi lado, un par de amigos y un deseo irrefrenable de expulsar de mi toda esa cerveza que por no perder detalle de esa melodía, me negaba a despedir.

Tantos años deseando ver al artista y disfrutar en vivo de esa gloriosa canción y justamente ahora, me encuentro apretando dientes y sujetando como podía una vejiga desbocada.

Como no podía ser de otra forma, mi resistencia fue vencida y mis pies me llevaron a toda prisa a un portátil urinario que preservaba mi intimidad de las miradas de todo el gentío a mi alrededor, pero no de los miles y miles enfervorizados fans de unas gradas repletas del viejo Molinón.


Curiosa situación en la que nunca me vi envuelto. Delante, contemplando a mi ídolo en su máxima expresión; alrededor, miles de personas con sus miles de historias, vivencias, éxitos o fracasos y yo allí con los oídos más abiertos que nunca, una mano en el aparato fotográfico, la otra en el otro aparato  y unas cervezas ahora calientes, que se despedían definitivamente de mí.



Todas las fotos Luismi excepto las dos últimas.
















Foto internet

Foto internet

* Momentos inolvidables vividos en la noche del 26 de junio de 2013 en el Estadio del Molinón de Gijón.


lunes, 8 de julio de 2013

Vine de un sitio

Intenté desconectar y lo conseguí. Mis manos rozaron más el verde de un campo, la tersura de una hoja, las manos de un amigo, que la fría pantalla de un aparato tecnológico que aprisiona nuestras vidas.

He vuelto a la rutina, sí. He vuelto a los calores de mi ciudad y a los agobios de siempre. Pero lo hago con imágenes frescas en la retina.

Porque vengo de un sitio de un verde muy verde. De altas montañas y de bajas presiones.

Donde las nubes y sus nieblas son gomas de borrar.

Donde el sol no quiere calentar porque para eso, está el calor de sus gentes.

Donde uno huele el aire fresco y los sonidos son pura naturaleza.

Donde los ríos suenan a río y no necesito ver para sentir.

Un lugar que parece que detuvo el tiempo en una época, en la que un vecino era algo más que un vecino; un paisano era algo más que un paisano y un amigo era algo más que un amigo.

Un lugar en el que imagino conversaciones, risas, brindis y fotografías en blanco y negro.

Vengo de ese sitio que se echa de menos sin salir de él.

Vengo de un sitio llamado Asturias; vengo de un sitio al que siempre querré volver.





















En agradecimiento a la familia Pérez-Díaz (de los que algún día hablaré) y a todos aquellos que nos hicieron sentir otra vez como parte de su familia. A todos, gracias de corazón.