"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Y usted?


En un patio de un antiguo edificio, charlaban distendidamente unos hombres y mujeres bien vestidos. Relajados en amigable charla, reían y hacían gestos ostensibles de encontrarse al margen de preocupaciones, agobios e insatisfacciones propias de los tiempos actuales.

No parecían hacer mella en ellos la tan cacareada crisis económica que azota salvajemente los bolsillos de millones de personas en todo el mundo, ni la desesperanza y pesimismo generalizado en la sociedad actual.

Incluso se jactaban de un control total de la situación. Su esfuerzo, su sapiencia, sus derechos y fundamentos, constituían una base sólida y casi infranqueable como salvaguarda ante posibles desastres personales o en su entorno más cercano.

Casi no se percataron de la presencia de una hermosa mujer solitaria que deambulaba entre los corrillos formados por tan insignes contertulios.

Alguien, por fin, fijó la vista en ella pues sus ropajes y apariencia general, denotaban un cierto aire de simplicidad para nada acordes con un mínimo alto status social exigible entre los allí reunidos. Incluso padecía cierta humildad impropia del lugar y momento.

Con aire de autosuficiencia, paso firme y falsa sonrisa, se acercó y encarándose a la mujer le preguntó:

- ¿Nos conocemos?

- Difícilmente, contestó ella con voz firme y a la vez melodiosa.

- Nunca la había visto por aquí, pero el caso es que su cara me suena.

- Quizás sea porque mi cara, en el fondo, resulta bastante vulgar.

- No sé, no sé. ¿Algún familiar o amigo muy cercano que la haya invitado a esta reunión?

- No exactamente. Vine a visitarles animada por mis dos hermanas. Ambas me comentaron que era muy necesaria mi visita para enseñarles todo lo que yo he aprendido durante tantos años y que parece que ustedes tienen muy olvidado.

- Pues no sé, quizás si me dice ¿quiénes son sus hermanas?

- Mis hermanas son Esperanza, que no para de viajar y Justicia, a la que hace mucho tiempo que no veo.

- Pues no, no me suenan. ¿Y tú cómo te llamas?

- Yo me llamo Honradez ¿y usted?



P.D. Dedicado a esa infame parte de la clase política, sindical y social que escondidos bajo una capa de iniquidad y corrupción, campan a sus anchas por este país que aún a pesar de todo, se sigue llamando España. Que cada cual, continúe esta pequeña historia y ponga nombre a ese interlocutor. Yo de momento, como nombre de pila, le llamaré “Sinvergüenza”. Ponedle los demás los apellidos que queráis.

10 comentarios:

yolanda vega dijo...

Ole y ole!!!
Para que poner ni una coma mas.

luismi dijo...

Gracias Yolanda.

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Hola, me he alegrado de verte en mi casa después de tanto tiempo.
Pues no sé qué añadir a lo que has dicho. Me duele la situación de España y la mala imagen que nos dan la clase política. Parece que no haya ningún político que sea honrado en mi ningún país y todos lo sufrimos.
Gracias amigo Luismi-
Un abrazo.
Sor.Cecilia

luismi dijo...

Querida amiga, esperemos que esta situación vaya mejorando con el tiempo, aunque creo que está tan arraigada la corrupción, que al final sólo pagarán los de más abajo.

Un fuerte abrazo.

María dijo...

Me ha encantado este texto, Luismi ¿es tuyo, verdad?

Yo no sabría continuar con la historia que está genial y no quiero estropearla, pero sí pondría algún que otro apellido como: corruptos, mentirosos...

Un beso.

luismi dijo...

Muchas gracias María. Me alegra saber que te ha gustado. Sí, es mío y perfectamente lo podrías continuar, que experiencia a la hora de escribir, tienes más que yo, después de seis años con un blog...jejeje.

Un beso y gracias.

Airblue dijo...

¡Premio!, qué quieres el planeta, Pulitzer o el Nobel de literatura,
tú eliges.
Las tres virtudes olvidadas en este decadente país. Podríamos continuar la historia que ojalá llegue a tener un final feliz.
Quizá tu hija sepa hacer el perfecto epílogo, que tenga suerte, se la deseo de corazón.

Un abrazo Luismi.

ohma dijo...

La falta de honradez, justicia, esperanza, se va a ir extendiendo por todas las capas sociales. Esto ya es un sálvese el que pueda!!
Es como un hogar en el que fallan los padres. Si ves que ellos roban,qué se puede esperar?
El texto te ha salido redondo.
Bicos Luismi.

luismi dijo...

Cualquiera de los tres premios, me vendrían bien jejeje. Quizás el Nobel sea más fácil y es por el que más pagan. Si le dieron el de la paz a Obama...jajaja. Espero que mi hija y las nuevas generaciones puedan acabar con toda esta sociedad tan a la deriva, aunque lo veo francamente difícil.

Un fuerte abrazo amiga.


luismi dijo...

Muchas gracias Ohma. Espero que al menos la esperanza no acabe perdiéndose, porque precisamente de ello se valen todos estos que se están aprovechando de la desesperación de los más desfavorecidos.

Besos y abrazos.