"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

martes, 11 de junio de 2013

Galletitas

Hay situaciones curiosas en las que las personas reaccionamos de mil formas. Momentos en los que sin venir a cuento, algunos disfrutamos o padecemos de ciertos flashes momentáneos, que nos teletransportan a otros mundos, otras épocas o incluso otros personajes.

No sé si será por mi cerebro en constante ebullición, la influencia en este caso de algún antibiótico prescrito por un sacamuelas, o simplemente que mi imaginación vuela por encima de mis ansias de volar.

El caso es que en una de esas tardes en las que acudo a escuchar la palabra de mi amigo Dios (Pedazo de Amigo), en ese acto de desearnos la paz entre los asistentes y tras besar pudorosamente a mi santa esposa, me tiende la mano una viejecita que apoyándose en un bastón, me sonríe y me desea que la paz me acompañe.

No fue ese gesto habitual, ni sus palabras las que me conmovieron, no. Fue la expresión de su cara; esa dulzura de su mirada y esa vocecilla mitad niña, mitad anciana.

Y sin un porqué vino a mi mente una de esas cajas metálicas, de marcada redondez, repletas de galletitas dulces que siempre nos dicen que vienen de Dinamarca.

En ese momento, se me representó la misma viejecita, pero ataviada con un traje típico escandinavo, con su pañuelo en la cabeza y sus largos faldones ofreciéndome esas galletitas danesas recién hechas, mientras el fuego de una chimenea avivaba un dulce olor a mantequilla.

Fue un flash de segundos, pero comentándolo in situ con mi mujer, provocó en ambos una tremenda risa contenida que a punto estuvo de hacerse pública en un acto de tanta solemnidad o silencio como el que se requería en ese momento.

A la salida, esa ancianita desapareció, las risas contenidas se hicieron descontroladas y públicas, pero el sabor dulce de unas galletitas danesas me atormentaron tanto el paladar, que pensé en buscarlas.

Dicho y hecho.

2 comentarios:

Jorge Donato dijo...

Esos momentos enriquecen nuestra vida.La memoria guarda con celo situaciones concretas, sabores y también música, canciones que las etiquetamos con ciertos momentos ya vividos.
Un flash dulce,
Un abrazo.

luismi dijo...

Gracias Jorge por pasarte por aquí. Invitado estás a un café con pastas (o galletas danesas). Tengo muy atrasada la lectura de tu blog, pero cuando pase esta racha un poco confusa por estos barrios, prometo ponerme al día. Un abrazo.