"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

lunes, 29 de octubre de 2012

Un beso y mil perdones




Cuando el enfado da paso a la ira, el hombre deja de ser hombre para vestirse de animal. El razonamiento, más que confuso, se torna en un agujero negro que arrasa lo que encuentra a su paso.

De nada sirven las palabras, de poco sirven los gestos y no hay tiempo para explicaciones.

Pensar se vuelve una quimera y las sombras nos atraen más que las luces de neón.

Es quizás ese lado oscuro que todos queremos ocultar y que sin ser llamado, un día se presenta altanero como el principal protagonista de nuestra existencia.

Nunca quise buscarlo; siempre intenté encerrarlo bajo siete llaves, pero un día escapó para encontrarme. Y vino para retenerme, pero no se lo puedo permitir.

Nadie merece esa ira y mucho menos aquellos que en silencio, más me quieren y me pueden entender.

Es a ellos, a esos que durante unos días han tenido que soportar estoicamente mis enfados, con o sin sentido. A esos es a los que sólo puedo pedirles un penúltimo gran favor:

Que intenten mirar siempre el lado amable del tipo  que escribe esto y se convenzan que ese otro indeseable, es sólo un personaje transitorio que intenta hacerse con el control de la situación en un momento de debilidad.

No ha nacido aún nada ni nadie que derrote mi conciencia, ni mis buenos sentimientos y aunque un día me venza, y la bondad que busco en mí pueda quedar ciertamente trastocada, sé que aquellos que me quieren sabrán comprenderme. 

A todos ellos, a todos vosotros, respirando hondo, con esta melodía de fondo, os regalo un beso y os pido mil perdones.


jueves, 25 de octubre de 2012

Mensaje en una botella

Cuando la distancia separa dos amores, demuéstrale cuánto la amas...






feliz

finde
 
 
 
 

martes, 23 de octubre de 2012

Sólo dos letras





En un rincón, acurrucada, amedrentada, incomprendida y olvidada, casi no se atreve a salir.

Muchos le hicieron daño. Muchos fueron los que se alejaron de ella y ninguno se atrevió a mirar atrás mientras la abandonaban sin piedad.

¿Qué mal causó? Sólo quiso hacer el bien. Sus ojos vidriosos aún esperan una mano amiga. Alguien que llegue a comprender entre tanta incomprensión.

De nada sirvieron sus súplicas. Sus llamadas dejaron de ser escuchadas y  toda su grandeza, toda su bondad, acabaron en el ocaso del olvido.

La dulzura de sus palabras, dejaron de calar hondo en el corazón del hombre.

Un hombre demasiado ocupado en sí mismo. Un hombre perdido en el egoísmo, la egolatría, la política, el dinero.

Un corazón de piedra escudado en sus propios miedos que no quiere dejar pasar nada que se engalane con el vestido de la humildad.

Por eso la abandonó. Mil excusas le bastaron para no fiarse de ella y prefirió dejarla al margen de su existencia.
Pero ella, aún siendo abandonada, siempre encontrará un momento de perdón, de reconciliación, de cobijo en su regazo. Porque su luz, nunca se apaga y su casa siempre permanecerá abierta.

Y hoy, en estos malos tiempos que nos ha tocado vivir, más que nunca, necesito cobijarme en ella. Necesito su calor, su tierno abrazo.

Y sé que esas dos manos que ofrezco, las apretará con fuerza, me mirará a los ojos y una luz de esperanza se reflejará en ellos.

Porque la fe, con todas sus caras, es así. Sólo dos letras que irradian una luz entre tanta oscuridad.

jueves, 18 de octubre de 2012

El buscador

Mira que he buscado por todos sitios. Detrás de alguna puerta. En el baño. Nada.

La cocina, terraza, salón, habitaciones.

Hasta debajo de las camas, mientras mi mujer me mira inquisidoramente y deja escapar esa típica frase lapidaria de “algún día vas a perder la cabeza”.

Incluso cambio mis gafas por las de lejos. Casi peor, porque ahora no veo bien de cerca. Es frustrante de verdad. Basta que un día se te ocurra buscar algo que hace tiempo que no necesitabas, para no encontrarlo entonces.

Le pregunto a mis hijas y me miran con cara extraña. No creo que sea para tanto; a cualquiera le puede pasar.

Hasta el perro como fiel amigo, parece ofrecerse a buscarlo mientras ese canario guarda un respetuoso silencio.

Imposible, imposible y además improbable. Hoy es uno de esos días en los que por más que me esfuerce, no consigo encontrarme a mí mismo.

domingo, 14 de octubre de 2012

El pescador


Es una persona humilde, es un joven alegre y comprometido.

De aspecto bonachón, nadie diría que ha decidido dedicar su vida a bregar en mares difíciles, convulsos y en muchas ocasiones ingratos.

Sabe de antemano, que en los tiempos actuales, el viento sopla fuerte y en contra. Por ello, admiro aún más su decisión de luchar contra él; de seguir su instinto y su vocación; de no cejar en el empeño de llegar a puerto con la satisfacción del deber cumplido.

Viendo la alegría de su rostro y la cara de orgullo que realmente me conmovió en su padre, a este marinero, a este pescador de hombres, sólo puedo decirle que no le faltarán manos que le ayuden a agarrar esos cabos, ni a tirar de esas redes, para que pueda tener una feliz travesía.

Con todo nuestro cariño y admiración a D. Rafael Fernández Rivero en su Ordenación Sacerdotal del pasado 12 de Octubre.






viernes, 12 de octubre de 2012

Día de la Patrona


Un niño nació en un viejo Cuartel de la Guardia Civil que aún hoy se mantiene en pie casi medio siglo después.

Ese niño, desde entonces, se convirtió en hijo del Cuerpo y como tal, con el orgullo y la admiración que siempre ha profesado por la Benemérita, hoy quiere rendir homenaje a todas aquellas personas que han vestido, visten y vestirán por fuera o por dentro un uniforme verde engalanado para rendir honores a la hermosa Virgen del Pilar.

Y como todos los años, felicito especialmente a aquel que sin estar, nunca se marchó.

Hoy padre, un año más en el día de tu Patrona que también siento como mía, grito contigo…



¡¡¡ V I V A  L A  G U A R D I A  C I V I L !!!


miércoles, 10 de octubre de 2012

Doce mástiles

Hace poco tuve noticias de la trágica muerte de un tipo con el que en toda mi vida habré cruzado dos “holas” y un “adiós”.

Ya su apodo, puede darnos una ligera idea de su peculiaridad.

“Gargajillo” era el típico ejemplar autóctono de una comarca rural a la que me unen lazos familiares, gran parte de mi juventud y la casi totalidad de mis amigos de risas, mujeres y alcohol.

Como es natural y desgraciadamente en mí, muchas más risas y alcohol que mujeres.

En ese pueblo, hace ya más años de los que quisiera y menos de los que pensaba, existía una discoteca en la que nuestro personaje se desenvolvía como fiera que recobra su libertad.

La pista de baile, se convertía en su hábitat natural cuando por sus bafles sonaban esos temas heavys que tanto y a tantos de nosotros nos han hecho sudar y bailar.

Daba igual que ese día sonaran los Maiden, Rainbow, Zeppelin, AC/DC, que Obús o Barón Rojo.

Sin saber muy bien ni cuándo ni de dónde, aparecía entre nosotros Gargajillo sujetando como todos esa guitarra imaginaria que cualquier heavy metal que se preciara, sabía tocar.

Pero la suya, a mí siempre me pareció que era especial.

Su forma de moverse, esos punteos y ese estado de posesión casi infernal, lo hacían único en su especie.

Y ahora que me entero que este personaje ha desaparecido y aunque sé que a él le gustaba más una autopista al infierno, le desearé que encuentre una escalera al cielo mientras yo me quedo aquí echando aún más de menos si cabe, esa discoteca, esa música, esos bailes y ese guitarrista con su guitarra de doce mástiles.

D.E.P.



Debo hacer una aclaración a esta historia, porque la información que yo tenía no era la correcta y pido perdón por ello. El personaje de mi historia, afortunadamente no ha fallecido, aunque siento decir que era su hermano, al que también conocía. No obstante, mantengo mi homenaje a uno y mi deseo de descanso eterno para el otro.




miércoles, 3 de octubre de 2012

Ángel

De regreso a casa, con mis auriculares que me aislan con su música del mundanal ruido, soy uno más de esos cientos de viajeros que en un tren se alejan del trabajo en la gran ciudad.

Poco que contar y escasas las emociones que en un medio así nos suceden a lo largo de los años. Caras la mayoría de cansancio, algunas de preocupación y en su mayor parte impregnadas de un ambiente rutinario.

Por eso hoy, me fijé especialmente en un detalle que atrajo mi atención.

Una joven plácidamente sentada, leía un libro con aparente pasión. Trasiego de gente en la primera parada y un señor de cierta edad, que recorriendo el vagón, no encuentra un asiento libre. Ella lo ve y rápidamente le ofrece el suyo con una hermosa sonrisa.

Su libro, su mochila y su cazadora, no fueron obstáculos para ejercer esa profesión tan denostada hoy en día llamada civismo.

Pero no contenta con ello y tras conseguir no sin esfuerzo un nuevo asiento, no tuvo ningún reparo en volver a cederlo esta vez a otra joven apoyada en una muleta. Y además, regalándole otra de sus hermosas sonrisas.

Dicen que los ángeles son seres hermosos de hermosos rostros.

Si es así, soy un tipo muy afortunado, porque yo hoy he visto uno.