"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

lunes, 20 de febrero de 2012

Admiración

Nunca lo envidié, aunque sí debo reconocer que no entendí jamás como con su aspecto pudo llegar a tanto. Delgaducho, más bien esmirriado, de piel blancuzca y sin elegancia aparente.


Hoy quería hablar de aquel que un día fue gigoló de muchas. De aquel que no dejó indiferente a ninguna; del que pudo presumir que pocas fueron las que se resistieron a sus caricias o embestidas. Igual daba hacerlo con protección o no.


Del que sin estridencias, sin ambigüedades, sin posturas innovadoras, sin presumir de tamaño, obtuvo un éxito arrollador.


No fue nunca un gran artista, ni bailarín, ni escritor; pero al unirse a ellas, era Fred Astaire en un mundo que giraba y giraba; y entre giro y giro, mil músicas pasaban, mil letras se cantaban. Todo lo bailó, todo lo cantó y a todas encandiló con su particular mundo de colores.


Por eso hoy, quizás en el ocaso de sus días, mi homenaje más sincero para aquel que siempre fue noble, transparente y fiel cumplidor y en quien yo como hombre, me gustaría verme reflejado.


Para Vd. mis mayores respetos y admiración Sr. Bic.










Foto Luismi

domingo, 12 de febrero de 2012

Una más

Un domingo más y otro de esos días en los que uno se levanta escuchando una noticia que sin ser inesperada, siempre nos deja algo fríos.

Una mujer hermosa, una mujer con una voz única, un prodigio como artista.

Pero también una mujer que teniéndolo todo, quiso jugar a buscar la nada y hoy la encontró a los 48 años de edad en la bañera de un hotel de Beverly Hills.  

Como a todo gran artista, desde aquí mi pequeño homenaje a la gran Whitney Houston.





viernes, 10 de febrero de 2012

Recortes

Con la nueva reforma laboral no creo que los recortes pueda tomármelos así de bien; seguro que no...







¡ FELIZ FIN DE SEMANA A TOD@S !

domingo, 5 de febrero de 2012

Qué os voy a contar ya...

Hablar de lo que aconteció el pasado día 3 de febrero en la Sala Caracol de Madrid en la presentación del nuevo disco de El Desván del Duende, sería muy fácil en mi caso, aunque los que ya me conocéis de hace tiempo, pensaríais que es más de lo mismo. Y efectivamente, no os equivocáis.

En una gélida noche madrileña, la rumba-reggae-rock-balada calentó el ambiente hasta su máxima expresión. La gran entrega de siempre, la profesionalidad de la que hacen gala, el sonido impecable, la alegría que contagiaron a los varios centenares de personas que pusimos el cartel de “completo”, esa unión con el público y en definitiva, ese buen rollo del que todos nos impregnamos cada vez que asistimos a uno de sus espectáculos es el más corto y mejor resumen que puedo hacer de otro gran espectáculo.

Pero también los que me conocéis sabéis de mi afición por buscar pequeños detalles en cada una de estas vivencias. Unas veces, esos detalles los encuentro y otras vienen solos.

Y son esos detalles los que a la larga quedan en la memoria y aún más en la mía que suele ser de pez globo.

Recuerdo de esa noche, que al tener que ir obligatoriamente a realizar algo que nadie podía hacer por mí, recorriendo toda la sala desde casi el escenario hasta la salida, casi al llegar escuché algo así como ¡Luismi! ¡Luismi!. Y al volverme, me encontré con un hombre más joven que yo, lo cual no es tan difícil, que con cariño inmenso me saludó y me recordó que nos conocimos en otro concierto de estos amigos que tenemos en común.

Parece increíble que sin apenas habernos visto más que un par de veces, habláramos como si nos conociéramos de siempre y con un respeto y admiración mutua digna de elogio. Me alegro enormemente de este encuentro y por ello no podía dejar pasar la ocasión de hablar de este hombre de nombre Nacho y a partir de ya con apellido “amigo” ,

Son estos los detalles que afortunadamente me han tocado vivir prácticamente en cualquier nuevo espectáculo de estos grandes artistas que consiguen con su música y su trato con la gente, un ambiente sano de arte y amistad.

Como el gran Miguel Vivas escribió en la dedicatoria que me hizo en el disco, “En fin… más de los mismo. Qué te voy a contar ya.”