"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

jueves, 26 de julio de 2012

Café largo

Son muchos los motivos por los que de un modo u otro, vivimos hoy alterados. Particularmente, vivo la crisis en un estado de agitación, incertidumbre, indignación, incluso cierto miedo (de ese que hasta los toreros sienten), no exentos tampoco de grandes dosis de malsana animadversión hacia todos aquellos que últimamente ejercen una fuerza negativa en mí y que con sus acciones u omisiones, hacen de mi vida un camino en el que tantas espinas no me dejan ver las rosas.

Es tan agitado mi estado interior, que he llegado a perder la objetividad, la paciencia y quizás la comprensión e incluso el cariño hacia ciertas personas por las que siempre he tenido predilección.

Y eso me lleva a mirarme en un espejo y decirme:

¿ Ese tipo de ahí enfrente eres realmente tú ? Porque si es así, mejor no volver a mirarse en él para encontrarme con un desconocido.

Dicen que de sabios es rectificar. Yo me conformo sólo con ser un buen estudiante. La sabiduría la dejo para otros.

Por eso, desde esta tranquila reflexión, quiero retomar buenos sentimientos, quiero sentir que esta vida por mucho y mal que nos traten, no es sólo una prima de riesgo, no es sólo un político inmoral y sinvergüenza, no son falsos profetas, ni banqueros, ni cultos sin cultura, ni “grandes hombres” surgidos de nuestra pobreza.

Regresar al camino de la esperanza, al camino del positivismo. Ese camino que de cosas aún más pequeñas, me haga disfrutar el doble.

Un camino en el que el orgullo disminuya en proporción a un aumento de mi autoestima y en el que consiga valorar las virtudes por encima de los “defectos” ajenos.

Un camino en el que con paciencia, pueda hacer oídos sordos ante la ceguera de algunos y conservar lo bueno y lo único que nunca debe perderse. El respeto, la comprensión y la sinceridad.

Quizás no sea la mejor forma de vivir la realidad y sea un riesgo alto de sufrir desengaños; pero corroborar sólo una creencia, valdrá más que mil incertidumbres.

Una charla larga y reciente con un buen amigo, me insufló esa tranquilidad, serenidad y energía positiva que buena falta me hacía encontrar.

A estas alturas, ya no pediré tener amigos, porque eso sería pedir mucho. Tener buenos amigos, no debo buscarlo, porque esos, vienen solos. Únicamente, pediré tomar un café largo. Muy largo de comprensiones y enseñanzas mutuas y corto de hipocresías, mentiras, críticas y conclusiones que no conducen a nada.

Ese café largo, sólo falta que alguien lo pida.


6 comentarios:

MERY dijo...

Siempre que los pensamientos agobiantes y negativos inunden tu mente recuerda que también por casa circulan varios remansos femeninos de paz en los que apoyarte y con los que puedes tomarte todos los cafés del mundo.
Aunque ante la mayor adversidad no hay mejor amigo al que puedas recurrir que el que tu has encontrado recientemente ;)
bisous mon papa :D

luismi dijo...

Contigo tengo que tomar un extraordinario y largo café. Un besazo.

Diana Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

Eso es Luismi!

Aquel buen ánimo es el que nunca debes perder, pase lo que pase, es la clave secreta, la cual abre muchas puertas.

Si ayer fue un mal día, no importa, hoy puede ser totalmente distinto, y tal vez mañana mucho mejor.

Abrazos alados y a seguir siempre positivo eh!!!

luismi dijo...

Mi querida Diana, en ello estamos. Vivimos tiempos muy difíciles, pero precisamente por eso, debemos afrontarlos con mucha dosis de positivismo y relajación. Parte de esa relajación, siempre me la da mi mariposa favorita. Te sigo leyendo aunque no comente.

Besos alegres.

Agustina de Aragón dijo...

Luismi, este texto me ha llegado al alma:
A veces culpamos a nuestros amigos de cosas sin merecerlo. Cuando en realidad son más culpables otros.Si has tenido un amigo y se ha distanciado de ti, quizás lo hizo obligado por terceras personas. A lo mejor está deseando de retomar la amistad y le falta un empuje o tiene miedo al rechazo. Un amigo que te valore te dirá las cosas a la cara. A lo mejor el malo no es el, sinó los que tienes alrededor. Ten paciencia y vuélvete a mirar en el espejo de la sabiduría. Date otra oportunidad y a la vez se la das a esa persona...Retoma esos buenos sentimientos y regresa al camino de la esperanza, al caminodel positivismo. Luismi, tu reflexión me ha dado que pensar. Hay que ser menos orgullosos y más positivos en nuestras actitudes hacia los demás, dado que las virtudes están por encima de los defectos ajenos. Te pido ese café largo y cargado de enseñanzas mutuas ¿ Aceptas?
Un abrazo

luismi dijo...

Querida amiga, sí es cierto que extraño en ocasiones a los viejos amigos. Echo de menos las largas charlas entre tabacos y copas. Me gusta conversar con la gente y lo que sí estoy notando es que es cada vez más difícil. ¿La crisis? quién sabe si es la culpable o no. Seguiremos luchando y seguiremos esperando un nuevo encuentro con los verdaderos amigos.

Un fuerte abrazo