"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

martes, 29 de marzo de 2011

Mimos y cuestionario

Un par de mimos que recibo agradecido de mi buena amiga Noemí y su blog "Déjame un poema" y que yo también quiero compartir con la buena gente que me acompaña.

También como todo buen amigo,  mi querida Taty Cascada del blog "Secuencias del alma", me ha puesto en un pequeño aprieto al proponerme para contestar este cuestionario tan personal. Ahí va eso…





¿Cuantas preguntas puedes contestar inteligentemente?

TOAS, jeje.

¿Una duda?

Si sólo tuviera una, sería casi perfecto y eso me aterra

Una certeza

La estupidez humana no tiene límites

Un color

El azul. Un cielo, un mar, un Danubio…

Un deseo

No perder nunca los besos y abrazos de la gente que realmente me quiere

Una virtud

La humildad

Una frase

“La parte contratante de la primera parte, será considerada como la parte contratante de la primera parte…”

Un sueño

Llegar a poder vivir rodeado de montañas y grandes valles.

Un defecto

También la humildad.

¿Qué significado tiene para ti una hoja en blanco?

Normalmente, sólo es una más de las herramientas de trabajo. En ocasiones, sin embargo, llega a ser un espejo en el que me veo parcialmente reflejado.

¿Escribes por necesidad o por afición?

Diría que ambas se complementan dependiendo del momento.

¿Pones música en tu Blog?

Sí. Considero la música como parte esencial también de intercambio cultural. Si con la música que incluyo en mi blog consigo que algún lector se interese por un grupo o solista desconocido para él, me doy por satisfecho al igual que visitando otros blogs, he conocido músicas y artistas que desconocía totalmente.

¿Eres una persona sentimental?

Los demás dicen que sí. Yo opino que incluso más.

Una pregunta

¿ Algún día tendremos en España una verdadera justicia que nos permita a los ciudadanos honrados y cumplidores de la ley vivir más tranquilos que todos los políticos corruptos, o asesinos o delincuentes que día tras día se ríen de todos nosotros ?

Si desearas algo, ¿qué pedirías?

Pediría que los ricos fueran menos ricos y los pobres fuesen menos pobres.

Cuando escribes ¿qué sientes?

Quizás una descarga emocional que muchas veces no alcanzo en la vida cotidiana.

¿Eres creyente?

Sí. Pero no por imposición, costumbre o educación. Ser creyente, para mí es un sentimiento y como tal sigo las normas que mi corazón y conciencia me dictan.

¿Si no fueras creyente, en qué creerías?

No me lo puedo plantear, porque no concibo la falta de creencias en algo o alguien.

¿Qué esperas de la vida?

Algo tan pequeño y a la vez difícil como que mis hijas con el paso de los años sigan sonriendo, besando y abrazando a la vida igual que lo hacen ahora.

Tienes un Blog, ¿por qué?

Todo comenzó como un juego individual al que poco a poco se fueron añadiendo jugadores. Descubrir que hay buenos sentimientos más allá de tu bolígrafo. Descubrir que también se puede creer en el ser humano, que existe aún el compañerismo, la amistad sin intereses, la educación, la cultura y el humor sano.

¿Crees que eres una persona a la que se reconoce tu valía?

No sabría decirlo, pero si es así, por favor que no esperen a mi epitafio para demostrármelo. Gracias.

¿Qué le pedirías a la vida?

Que me quiera a mí y a los míos igual que yo a ella.


Cumplido el Cuestionario, debo elegir cinco Blogs para seguir la cadena…

Mis elegidos son:

Fayna del blog "Bajando se sube al cielo"

Yessi del blog "Edain"

Princesa 115 del blog "Añoranzas"

Maria Rosa del blog "La vinya vermella"

Leamsi del blog "Malos tiempos para la libertad"

jueves, 24 de marzo de 2011

El hombre del viejo Ford

Un viejo Ford de color marrón ha iniciado un largo viaje sin retorno. Al volante, un hombre peculiar. De tez morena y curtida por muchos años de duro trabajo en los campos de La Mancha que le vio nacer.

Apenas se despidió. Se marchó rápido, casi sin avisar. Se despidió sin protocolos, sin un suspiro, de puntillas y sin hacer ruido. Así era él. Un espíritu libre y como tal se fue.

Atrás deja una familia con el rictus de sorpresa, una mueca de dolor y mil lágrimas. Lágrimas por el ser querido, por el hombre de la gorrilla, de los pantalones caídos, de la sonrisa sincera.

Deja recuerdos de un hombre justo, fiel a los suyos y a sus ideales. Un hombre que se vistió con el traje de la honradez y del que nunca hizo mal a nadie. Todo el que diga o sienta lo contrario, vivirá siempre en la angustia del mentiroso.

Ha iniciado su viaje a lomos de su inseparable Ford. Aquel que se confundía con la tierra por el polvo del camino.

Aquel que parecía uno distinto bajo un cielo de nubes cargadas de lluvia.

Ambos eran uno y uno siempre era parte del otro.

Para el último y más largo viaje, lleva el maletero repleto. Repleto de recuerdos, repleto de vivencias, repleto de cariño. De olor a tomate recién cogido; de vientos de huerta, de aire puro; de días de fútbol, de algarabía por los triunfos de su Madrid, de noches al fresco, de vino y sardinas a escondidas, de partidas de cartas, de cafés en un viejo bar, de quinielas sin echar.

Hoy escribo a ese hombre, no como su hijo político, sino como el verdadero hijo que siempre me hizo sentir. Quiero hacerle saber que en la guantera de ese viejo coche, llevará mi cariño, respeto y admiración.

Y me uno hoy a todos aquellos que como yo, siempre seguiremos escuchando el motor de un viejo Ford.



En memoria de D. Jesús Bellón Sáez






martes, 15 de marzo de 2011

Eagles


Fotos Luismi

Un 21 de julio de 2009, tuve ocasión de vivir una de las experiencias más gratificantes que recuerdo. Mi pasión por la música no tiene fin y ese día era de obligado cumplimiento acudir al Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.

Una banda legendaria de sesentones, consiguieron que el que escribe realizara un gran esfuerzo económico para adquirir cuatro entradas con las que esta familia estaba dispuesta a pasar una gran velada.

Actuaban en Madrid, Eagles. Una banda que nunca deja indiferente al público. He disfrutado y disfruto de su música desde que hice la primera comunión, allá por el siglo pasado.

Su música forma parte de mi vida y la de los míos. La cintura de mi mujer he acariciado muchas veces en un carrusel de vueltas y vueltas mientras de fondo sonaba una canción que hablaba de un cierto Hotel California.

Mis niñas han crecido rodeadas de este ambiente musical desde que nacieron. No eran ni mucho menos unos desconocidos para ellas y en sus caras vi la ilusión reflejada al enterarse que podrían verlos actuar.

A quien madruga, dicen que Dios le ayuda. Nosotros no madrugamos, pero sí que con varias horas de antelación y bajo un sol sofocante nos encontrábamos entre el selecto grupo de primeros fans que corrían por los pasillos del Palacio con la única intención de contemplar el espectáculo lo más cerca posible.

Y llegó la hora del show. Se apagaron las luces y apoyados en la barra de protección entre el escenario y el público, nos quedamos muy quietos hasta que sin previo aviso y bajo multitud de focos multicolores, aparecieron en escena y perfectamente alineados los cuatro Eagles que aún quedan de su formación original.
A pocos metros de nosotros comenzaron su recital Glenn Frey, Don Henley, Joe Walsh y Timothy B. Schmidt, junto a un gran grupo de acompañamiento.

No hablaré de los temas con los que nos deleitaron a los más de 12.000 seguidores que allí nos congregamos, pero sí diré que sobre ese escenario se notaba que había un grupo de músicos de leyenda.
Sonido extraordinario y puesta en escena impresionante.

Observando a mi hija mayor, gran aficionada a la percusión, cómo tocaba una batería imaginaria emulando al propio Henley, me dí cuenta que el esfuerzo mereció la pena.

Y comenzaron las sorpresas...

Mediado el concierto, hubo diez minutos de descanso, algo poco habitual en este tipo de espectáculos, pero que yo agradecí para intercambiar impresiones. En esas estábamos, cuando se nos acercó un armario de tres cuerpos en forma de hombre de color, que en un perfecto inglés que por supuesto no entendimos, le habló a mi hija pequeña a la vez que le entregaba un pequeño paquete.

Y como vino, se fue, dejándonos con la intriga.
Como un ritual lo abrimos y la sorpresa fue mayúscula cuando vimos su contenido.

Cuatro púas de guitarra de diferentes colores, personalizadas con los nombres de los cuatro Eagles. Los ojos como platos y un detalle inolvidable hacia mis niñas.

Pero no acabó ahí la cosa, no. Al finalizar la primera canción tras el descanso, se acercó a nuestra altura el propio Glenn Frey y desde el escenario y con gestos inequívocos, nos preguntó si habíamos recibido el regalo.

Si en ese momento hubiera podido, además de darle las gracias, juro que le hubiera besado.

Y así entre canción y canción, el concierto finalizó y los cuatro Eagles, se despidieron de un público entregado y entusiasmado ante lo que habían visto y oído.

Cuando las luces se encendieron, vi rostros de felicidad a mi alrededor. Y también vi a otro tipo de seguridad que venía directo hacia nosotros y que apartando a la gente, pude oirle que decía: "Esto es para la niña". Y sin mediar palabra, le entregó a mi hija lo que yo en un principio pensé que era quizás un póster y que resultó ser uno de los juegos de baquetas que usaron durante el concierto y cuyas muescas en la madera, dan fe de ello.

La cara de incredulidad nuestra, se unió a la de perplejidad y cierta envidia sana del resto.

Fueron más de dos horas de un gran espectáculo y cansados, pero con la felicidad como santo y seña, paseamos en busca del retorno a casa, con un sabor dulce en la boca y el recuerdo imborrable de una noche extraordinaria en la que vimos volar unas águilas majestuosas por el cielo de Madrid.





viernes, 11 de marzo de 2011

Inteligencias

Algunas cosas nunca cambian...





¡¡¡FELIZ FIN DE SEMANA A TOD@S!!!

lunes, 7 de marzo de 2011

Letra y música

Uno intenta escribir lo que piensa. Volcar en el teclado una idea, un pensamiento, una vivencia o un poquito de humor. Con ese ánimo y con mayor o menor fortuna, intento llenar de letras este pequeño rincón.

Escribir y compartir lo escrito, era y es mi única intención. Sin otra pretensión que la de llegar a alguien, conocer buena gente y provocar quizás un sentimiento, una sonrisa o una crítica constructiva.

Con creces, todo esto ya lo he conseguido, pero como decía la canción, "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida".

Y un buen amigo, ha tenido a bien sorprenderme de un modo que jamás podía sospechar.

Alfonso Baro, desde su azotea, me ha sorprendio convirtiendo en canto, haciendo canción a esa "querida adversidad" a la que en mi última entrada escribí.

No tengo palabras de agradecimiento suficientes hacia este buen amigo, que siempre me acompaña en las aventuras y aún más en las desventuras.

Desde aquí, mi agradecimiento y reconocimiento más sincero.

Muchas gracias amigo.


Enlace :       Mi querida adversidad (Alfonso Baro Alcedo)