"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

jueves, 30 de diciembre de 2010

Balance

A escasas horas de que doce campanadas signifiquen el comienzo de una nueva década, es hora de echar la vista atrás y buscar lo positivo de un año que ya nos deja.

Es difícil encontrar positivismo, cuando vivimos una época de incertidumbre, preocupaciones y callejones sin salida, pero siempre debemos buscar lo positivo incluso los grandes pesimistas como yo.

Me quedo con las risas compartidas con familiares y amigos. Un año que recordaré también por abrir este pequeño espacio en la inmensidad de internet.

Lo inicié no sin cierto temor y vergüenza y resulta que al hacer balance, la flecha del gráfico siempre apunta hacia arriba.
Muchas letras, muchos sentimientos y también mucha música y humor que en mayor o menor medida, han llegado al menos a 69 personas. ¿69? Bonito número para acabar el año.

Mi agradecimiento a todos y especialmente y sin necesidad de dar nombres, a todos los que con vuestra compañía, os habéis hecho clientes habituales de este Café del Swing.

A todos vosotros, mi deseo de que el año 2011 os sirva para duplicar todo lo bueno, y dividir por tres las amarguras.

Pensemos entre todos, que siempre por muy difíciles que se pongan las cosas, habrá una salida.


                                             ¡ FELIZ AÑO 2011 !








martes, 28 de diciembre de 2010

Banda sonora

Todos alguna vez, tras ver una película hemos comentado lo bonita que era la música que la acompañaba. Pero ¿cuántos de nosotros nos hemos parado alguna vez a pensar cuál es la banda sonora de esa obra inacabada que es nuestra vida?

Canciones o melodías que un día significaron algo y que siguen acompañando nuestros recuerdos.

Hoy quiero hacerlo yo y me gustaría que compartiérais conmigo algunos de vuestros recuerdos. Sólo quiero elegir cinco de muchas canciones que un día significaron algo para mí y que podéis escuchar en el reproductor si os apetece.


Purple Rain (Prince)

Es nuestra canción. ¿Pero sabéis una cosa? Nunca conseguí bailarla seriamente con mi novia de toda la vida. Cada vez que Prince comenzaba a cantarla y sin saber hoy por qué, me venía a la mente una traducción simultánea que decía algo así como "Yo en mi corral tenía cien cerdos..."
Ahora cuando la escuchamos, no podemos evitar mirarnos a los ojos y sin decir nada, sonreir.


Love will keep is alive (Eagles)

Es curioso, pero mi hija María la recuerda como su canción preferida a la hora de que su inexperto padre intentaba y no siempre conseguía dormirla siendo un bebé. Toda la memoria que a mí me falta, la heredó ella.
Esta canción, dieciséis años después casi provoca que una lágrima se nos escapara cuando un 21 de julio de 2009, la escuchamos juntos en el Palacio de los Deportes de Madrid, a escasos tres o cuatro metros de unos músicos llamados Eagles. Una historia hermosa que algún día contaré.


Waltzing Matilda (en versión de Rod Stewart)

Todo un himno en Australia y una canción que me sirvió para contemplar en penumbra uno de los mayores espectáculos que un padre puede ver. Cómo los ojos y el cuerpecito entonces de mi pequeña Ana, se relajaban para adentrarse en el país de los sueños de todo hermoso bebé.



Breakfast in America (Roger Hodgson-Supertramp)

No es mi favorita de ellos, pero una viejecita muy viejecita, desde hace muchos años siempre me comentaba lo que le gustaba y lo bien que cantaba ese melenudo desgreñado sentado al piano. Lástima que años después ya no recuerde a ese melenudo al que su hijo este mismo año tuvo el orgullo y el placer de conocer personalmente.


Shoot to thrill (AC/DC)

¿Parece mentira verdad?, pero yo también tuve mi época heavy y era y sigo siendo forofo de esta formación de sesentones que aún hoy siguen llenando estadios. Escuchar o contemplar a un virtuoso de la guitarra vestido de colegial travieso recorriendo de punta a punta un escenario, me erizaba el vello.
Cuando esta canción comenzaba a sonar, el tranquilo Luismi se convertía en otra persona y con mi guitarra imaginaria de doce mástiles, se desataba la bestia de la juventud que llevaba dentro.


Y estos han sido los cinco pedacitos musicales que rescato de mi vida y os animo también a vosotros para rescatar otros tantos y entre todos, formar un gran recopilatorio de canciones y sentimientos muy propios de estas fechas.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Falsas apariencias

Es curiosa esta época del año. No sé si será el espíritu navideño, la paga extra o simplemente la llegada del invierno, pero uno se encuentra con la típica persona que durante el resto del año es un pequeño monstruo en potencia, maleducado, soberbio, intransigente y déspota y llegadas estas fechas, si te cruzas en su camino, es incluso una persona amable. Seguro que debajo de ese traje de bondad, sigue existiendo una piel de lobo.


lunes, 20 de diciembre de 2010

Estabas ahí...

Una mujer sencilla se sienta frente a mí. Abrigo rojo de grandes botones plateados. Con una bandolera al costado y un periódico entre las manos. Los pies no le alcanzan al suelo. De rasgos típicos, piel de nácar y ojos achinados que no pierden detalle de la hoja que tiene frente a sí.

Durante dos segundos, alzó su vista y me miró. Dos segundos que fueron suficientes para encontrar en la mirada de esa mujer con Síndrome de Down, el espíritu de la Navidad que buscaba y por fin encontré, porque en esa mirada vi reflejado al hermano que perdí.

A toda la gente de buen corazón, sólo os puedo desear que encontréis también ese espíritu de la Navidad y que brindéis conmigo por los seres queridos que ya no están con nosotros pero siempre guardaremos en el corazón.

       ¡¡¡ F E L I Z   N A V I D A D !!!



domingo, 19 de diciembre de 2010

Real y Distinguida...

Cuando recibí un mensaje de un amigo y al leer el documento que me adjuntaba, no podía dar crédito a lo que leía e incluso pensé que era una inocentada adelantada al día 28. Pero cuando para comprobar que era real y no una broma acudí al Boletín Oficial del Estado de ese día, mi perplejidad se convirtió en auténtica ira porque los firmantes de ese documento creo que si no lo teníamos ya claro, acaban de corroborar que los españoles y su situación actual, les importamos un carajo. Fijaos también que se publica un sábado, seguramente con el fin de que pase algo más desapercibido.


La Real y Distinguida Orden Española de Carlos III fue establecida por el Rey de España Carlos III, mediante Real Cédula de 19 de septiembre de 1771 con el lema latino «Virtuti et merito», con la finalidad de condecorar a aquellas personas que se hubiesen destacado especialmente por sus buenas acciones en beneficio de España y la Corona. Desde su creación, es la más distinguida condecoración civil que puede ser otorgada en España. Aunque se encuentra dentro de la categoría de las Órdenes Militares desde su creación, formalmente se convirtió en orden civil en 1847.
Tanto la Orden como las condecoraciones que se otorgan están reguladas en un Real Decreto de 1992, donde se fija como objetivo «recompensar a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la Nación» y por una Orden de 8 de mayo de 2000.


http://www.boe.es/boe/dias/2010/11/06/pdfs/BOE-A-2010-17123.pdf

jueves, 16 de diciembre de 2010

Si quieres, las tomas...

Debo confesar que siempre he sido un poco cocinica, que no cocinero. Por eso cuando un día me encargaron la ardua tarea de cocinar mis primeras lentejas, hice algo que no suelo hacer habitualmente en estos casos: “pensar”.
Sí, pensé que con las lentejas debía hacer algo para no hacer lo que habitualmente hago (a propósito, no me sale tan mal esta frase redundante), cuando me enfrento a un plato de esta tradicional legumbre.

Desde que tengo uso de razón, si es que alguna vez tuve, cuando primero mi madre, después mi hermana, siguiendo por mi santa esposa y acabando por mi suegra (que Dios me las conserve a todas muchos años), me servían un plato de lentejas, no las disfrutaba como debiera, porque no me gustaba tropezar con esa blanda cebolla, pimientos, etc, . Es algo que sucede también con muchos niños a los que no les apasiona comer este excelente plato. Por eso, me dije a mí mismo: “Luismi, aquí tenemos que hacer algo” y me puse manos a la obra.

Si todo aquel que lea esto opta por seguir mis indicaciones, debe saber que están basadas en hechos reales y que se admiten toda clase de opiniones y sugerencias constructivas para alcanzar el fin que me propuse y me propongo:

“Deleitarnos con un buen plato de lentejas de color marrón metalizado en el que el verdadero protagonista sea la propia lenteja, y no morir en el intento”.

Si lo consigo, mereció la pena; y si no, sabed que mi intención era buena.

Comencemos…




LENTEJAS AL LUISMI O VARIANTE A UN PLATO DE LENTEJAS

Materiales e ingredientes:

- Una cazuela grande aprox. del tamaño de una olla.
- Cuchara de palo
- Cuchillo mediano
- Tabla de corte
- Escurreverduras
- 1 mandil
- 1 pañuelo
- 1 tercer brazo (también llamado batidora)
- Radio o transistor. Mp3 también factible, pero con altavoces externos.
- 350-400 g. de lentejas (Aprox. taza y media de desayuno)
- 1/3 pimiento rojo (de los gordos)
- 1/3     “        verde (“  “        “    )
- ½ cebolla
- 4 o 5 dientes de ajo
- 1 zanahoria
- 1 bolsa de compango de Asturias (de esas que contienen un chorizo, una morcilla y un trozo de panceta)
- 2 patatas medianas
- 1 o 2 botes de cerveza Mahou 5 estrellas
- 1 bote de aceitunas verdes
- 1 o 2 latas de anchoas en aceite
- Sal y aceite de oliva
- Una gran dosis de cariño, humor y paciencia.


Preparación:

Sintonizamos una buena emisora de radio preferiblemente de música variada o en su defecto, el disco de nuestro solista o grupo preferido. Las lentejas se cocinarán igual, porque mientras no se demuestre lo contrario, son sordas, pero nosotros nos sentiremos más acompañados.

Sobre la encimera, aconsejo formar en fila de a dos todos los ingredientes que vamos a utilizar. Esto parece una tontería, me diréis. Pues ciertamente lo es, pero a mí me gusta.

Pasaremos revista a las tropas y tras colocarnos nuestro mandil y lavarnos las manos concienzudamente llenaremos de agua la cazuela aproximadamente hasta la mitad, añadiendo un chorrito de aceite de oliva.

En el escurreverduras, verteremos las lentejas y bajo el grifo, las lavaremos con varias pasadas de fresca agua.

Seguidamente, las pasaremos a la cazuela y las dejaremos ahí como un poco olvidadas reposando en su fondo.

Y aquí comienza la actuación de la tabla de corte y el cuchillo.

Uno a uno, cortaremos en trozos pequeños la zanahoria pelada, los pimientos, los dientes de ajo y dejaremos para el final la media cebolla. Siempre la dejo para el final, porque las lágrimas que me provoca no me dejan ver más allá. Y ahí entra en acción ese pañuelo para enjugarnos tanto sufrimiento.

Todo esto, bien cortado, lo trituraremos con nuestra maravillosa batidora hasta conseguir una pasta más o menos homogénea.

Y ahora, seguro que vosotros me preguntaréis por qué hemos cortado todo en trozos pequeños si al fin y al cabo, lo vamos a triturar con la batidora.
Pues por una sencilla razón. Si no practicamos con el cuchillo, ¿cómo vamos a conseguir esa maravillosa forma de cortar los alimentos que tienen los grandes cocineros?

Seguidamente, esta pasta la añadiremos a la cazuela para acompañar a nuestras solitarias lentejas.

Pelaremos y cortaremos en pequeños dados las patatas y con la alegría de siempre, las añadiremos también.

El chorizo y el tocino, los cortaremos en pequeños trozos o dados y a la cazuela con ellos.

Y por último, a la morcilla le quitaremos la piel y con nuestros propios dedos, iremos haciendo pequeños trozos que irán directos a nuestra maravillosa cazuela.
Esto pringa un poco, pero durante unas horas, dejará impregnada nuestras manos de un maravilloso olor a morcilla española.

Añadiremos agua hasta alcanzar una altura en la que no sobren más de dos dedos.

Un último vistazo y removiendo todo, lo pasamos al fuego hasta que comience a hervir, momento éste en el que bajaremos su intensidad hasta dejarlo en 4 siendo una escala de 1 a 6 y añadiremos sal en la proporción que consideremos conveniente.

Y ahora viene uno de los momentos más gratificantes de cocinar unas lentejas.

Mientras la cocción sigue su curso, tomaremos plácidamente asiento y con toda la tranquilidad del mundo, y sin prisas saborearemos esas dos cervezas Mahou cinco estrellas acompañadas de las aceitunas verdes con anchoas únicas en su género.

No olvidar que de vez en cuando, es conveniente remover y probar de sal y punto nuestra obra. Si es necesario, añadiremos agua sin miedo.

Y así, como el que no quiere la cosa, nuestras lentejas acabarán teniendo un aspecto más o menos parecido a éste.



Ya sólo nos queda acompañarlas con un buen vino y lo que es más importante, con buena gente.

¡Que aproveche!

                             … y si no, las dejas.

martes, 14 de diciembre de 2010

viernes, 10 de diciembre de 2010

¿ Tú también ?

Era un 9 de diciembre de 2007. Una mañana fría, muy fría. Una niña y su padre inician un viaje en autocar organizado con destino Toro en la provincia de Zamora. El camino es largo, pero entre risas, ilusión y buen ambiente se hace llevadero.

La cita era muy apetecible. Para todo aficionado al deporte del correr, no todos los días se presenta la oportunidad de ver in situ un Campeonato de Europa de Cross.

Empaparse de un ambiente sano, educado, alegre y en este caso profesional, podía resultar una experiencia muy enriquecedora, como así fue.

Encontrarse con atletas de talla mundial como Chema Martínez, Jesús España, Alberto García o nuestro paisano Juan Carlos de la Ossa que no participó por estar lesionado y con el que pudimos charlar brevemente, nos hizo interesarnos e ilusionarnos aún más por este deporte del que somos devotos desde hace ya unos cuantos años.

No obstante, nuestros ojos y pensamientos estaban más centrados en una atleta de pelo rubio. Recuerdo que ya me impresionó su salida de la carpa de atletas para acceder a la zona acotada para el calentamiento.

Enfundada en su chándal y con una especie de pasamontañas intentó sin conseguirlo, pasar inadvertida para la gran cantidad de aficionados que le reclamaban un saludo, un autógrafo o una fotografía.

Su seriedad ante el reclamo , sin un gesto, saludo o sonrisa, provocó la crítica general ante lo que parecía verdadera antipatía. Pero donde muchos veían acritud, otros veíamos profesionalidad y acertamos de pleno.

Sonó un disparo y la carrera comenzó. Vuelta tras vuelta al circuito, vimos a una atleta todo lucha, todo coraje, todo esfuerzo, dando el máximo, controlando en todo momento. Melena rubia al viento, la gente enloquecía y un aplauso atronador inundó todo el paraje cuando esta brava atleta enfiló la recta de llegada y tras quitarse su sempiterna cinta rosa de la cabeza, se proclamaba con todo merecimiento Campeona de Europa de Cross.

Todos nos sentimos identificados con ella. Todos nos cobijamos en esa bandera española que con orgullo paseó con una gran sonrisa en el rostro.

Y charlamos con ella y todo era simpatía, amabilidad y cariño hacia sus seguidores.

Y ha sido y sigue siendo un icono para miles de niños y no tan niños, que creímos en ella. En esa fuerza de carácter, en ese espíritu de lucha, en ese positivismo ante las adversidades, en su modestia, amabilidad y cariño mostrados.

Ahora me encuentro mirando la fotografía de mi hija llena de orgullo al lado de su ídolo deportivo y leo en el periódico:

“Marta Domínguez, detenida y acusada de tráfico de sustancias dopantes”

Me duele en el alma decirlo, pero nos has dado una verdadera puñalada trapera y aún dentro de nuestra incredulidad, te miraría a los ojos y sólo te haría una pregunta:

¿ TÚ TAMBIÉN ?

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Imaginemos

Desde las entrañas de un día gris, lluvioso, pero hermoso día otoñal, me asomo como siempre a éste mi rincón particular que un día también hice vuestro.

Ha sido una pausa breve en el tiempo, pero para mí muy larga en la espera. Era necesario un alto para encontrarme con alguien al que tenía últimamente abandonado. Encontrarme conmigo mismo.

Ese chaval que de un tiempo a esta parte andaba caminando entre dos vías llamadas desasosiego y desesperanza y al que sin remisión iba a pasar por encima el tren de la vida, necesitaba encontrar el camino de vuelta a casa.

Y aquí me encuentro mirando a la calle, al asfalto mojado, a ese señor con su perro olfateando un árbol desnudo. Y ciertamente vuelvo a encontrar la paz que me era tan ajena.

Dejo atrás días tensos, días tristes, días de muchas y pequeñas adversidades que unidas asemejan algo grande y de días  que se vestían de noche con demasiada celeridad.

Pero todo pasa y ya era hora de volver por donde vine. Vuelvo a mi ruta de pensamiento, de ideas, de opiniones, de encuentro con los demás. En definitiva, vuelvo a mi intento de ser feliz, transmitir y a la vez empaparme de la felicidad de todos aquellos que quieran compartirme.

Malos tiempos corren y es ahora, precisamente ahora cuando debe demostrarse que el amor, la amistad y el raciocinio, pueden vencer cualquier atisbo de desventura en nosotros.

Es tiempo y hora también de agradecimientos a todos aquellos que me habéis hecho esta espera más dulce. A los que me rodean, a los amigos cercanos y a todos aquellos que habéis continuado en contacto con vuestros mails y comentarios. Me he sentido muy querido entre besos y abrazos sinceros, entre charlas amigas escondidos tras una rubia cerveza o el verdor de un licor de hierbas y entre cartas virtuales con amigos en la distancia a los que como prometí, he seguido en la sombra agazapado entre sus letras y fotografías.

A todos, mi mayor gratitud.

Hoy, además, se cumplen treinta años desde que cuatro balas acabaron con los sueños de alguien que un día imaginó un mundo mejor.

Imaginemos entre todos que es posible...