"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

jueves, 8 de julio de 2010

Un niño feliz

Aún con la resaca de una tarde de nervios, emociones fuertes, adrenalina descargada y sentimientos a flor de piel, medito sobre lo que pudo haber sido, fue y seguramente será.

Día de mucho calor, calles casi desiertas y sequedad en el ambiente. Falta una hora para el acontecimiento. Comienzo mi ritual. Es hora de tender ropa. Esta vez, es poca; de hecho, sólo es un trozo de tela de suave tacto, delgadez extrema y colores llamativos. Un tendedero, tres pinzas y queda ondeando al viento que no existe. Me despido de ella y ella de mí, deseándonos suerte.

Me enfundo en una camiseta con más de siete años de antigüedad que un buen señor con manoplas un buen día tuvo a bien regalarme como recuerdo de un acontecimiento entre contendientes de igual nombre y sin nada en juego.
Me miro al espejo y me gusto. Después de tantos años, sigue sentándome bien.

Salgo a la calle y la bofetada de calor me golpea el rostro. No importa, nada ni nadie puede ni quiero que me detenga.

Camino despacio, no hay prisa; pitillo en boca y mirada al frente. El trayecto no es muy largo, ni sinuoso. Aceras ardientes y chicharras vociferantes cantando a un sol abrasador.

En el trayecto, encuentro gente. Miradas ilusionadas, temerosas, extrañas y a la vez muy cercanas. Vestimentas cortadas por el mismo patrón. Todos acudimos a la misma llamada.

Mi destino es otro. Un pequeño bar entrañable para mí. Franqueo su puerta y encuentro lo que busco. Una caricia fría, un viento artificial, pero reparador. Mi calor disminuye y es hora de calmar mi sed.

Rubia y espumosa jarra con olivas verdes que las quiero verdes. ¡Cómo se agradecen!.

Todas las miradas, fijas en un mismo punto de una pared desnuda. Falta volumen y al reclamo general, comienzan a escucharse las notas de un himno conocido por todos. La emoción aumenta y las lágrimas quieren, pero no deben saltar. Acabado ese himno, estallan los aplausos y comienzan los nervios. Pitido inicial y las tensiones se desatan. Algarabía, gritos, miedos, ocasiones perdidas y todo ello, aderezado con multitud de bebidas y viandas.

No hay tregua, ni tan siquiera en el descanso. Reanudación y vuelta a empezar.

Y llegó el momento. De improviso para muchos y deseado por todos. Una pelota vuela y una cabeza a su encuentro. Melenas al viento y testarazo certero. El grito fue unánime, los brazos al cielo, las palmas ardiendo y abrazos entre desconocidos. Todos unidos, todos amigos, todos uno.

Silbido final y sentimientos desatados. Suspiros profundos, caras alegres, celebración absoluta, el summum de la alegría. Bocinas que arrastraban coches, banderas al viento, risas por doquier, fuentes cual piscinas y un sentimiento común. La historia nos debía esto.

Y regresé por donde vine, con la certeza de que por la puerta de mi casa salió un hombre y volvió un niño feliz.


11 comentarios:

Suso dijo...

Pues veras el domingo amigo, ni te cuento... mejor vivirlo!!
un abrazo

luismi dijo...

Seguro que sí. Puede ser tremendo. Largo se me va a hacer hasta el domingo.

Un abrazo

Manuela dijo...

grandeza del fútbol que nos sabe volver niños, te ha quedado inmenso...

Taty Cascada dijo...

Felicidades amigo Luismi, les queda un sólo escalón..
Un abrazo.

Mónica PG dijo...

Hasta las que no somos muy futboleras, vivimos estos momentos con la ilusión de ver a nuestro equipo ganador. El domingo puede pasar de todo! y todos estaremos pendientes y contentos desde el inicio del partido, pues llegar a la final ya es motivo de celebración.

Ese niño feliz me ha contagiado la alegría! Besos!

Vicky dijo...

Querido amigo Luismi , pues la verdad , es que nunca me gusto el fútbol , pero ayer vi el partido y uff...me tenías que haber visto gritando y saltando de alegría cuando marcaron jaja El domingo si que será un gran partido, espero que pueda chillar y saltar de alegría de nuevo y ante todo que halla mucha suerte , buen juego y que gane el mejor.

Un Abrazo grande.

luismi dijo...

Bienvenida Manuela y muchas gracias.

Un beso.


Querida Taty: un último escalón, pero muy empinado. Espero que lo subamos bien. Muchas gracias amiga.

Un beso

Amiga Mónica: al final, con estas alegrías te volverás futbolera. Pero si es así, elige bien el equipo y si viste de blanco, mejor jejeje.

Un besote


Aunque no te guste el fútbol, la emoción de un partido así, te contagia y espero que el domingo, tengas que gritar y saltar como en tu vida.

Un beso.

Alma Mateos Taborda dijo...

Vaya... y qué bien lo has contado con esa metaforfosis final, que puede lograr mágicamente el fútbol... Una pasión de multitudes que puede pasearnos por sensaciones y emociones distintas. Mucha suerte para el domingo, que quede en España el campeonato Mundial. Lo merecen! Un abrazo grande, Felicitaciones y hasta vuestra victoria final.

luismi dijo...

Muchísimas gracias Alma. Intentaremos vivir grandes sensaciones con nuestra primera final en un mundial. Y si conseguimos el triunfo, será una apoteosis total para este país que necesita de una gran alegría como esta.

Un beso

Maria Rosa dijo...

Querido "Niño feliz", quiero responder todos tus posts, pero hoy solo tendre tiempo para el primero, pues ya es mas de medianoche.
Me ha encantado tu transcurrir, tu paseo, tu forma de ir a ver algo que a sabiendas de que se iba a sufrir, también se podia obtener una gran alegria, porque de ganar ibamos directos a la final.
Yo tambien me emocioné. Te cuento una anécdota.
La semi final me pilló haciendo cola para subir a un barco. Escuchaba yo la radio mordiendome las uñas y de pronto otro viajero, enciende un portatil y lo pone encima del capo de su coche. Evidentemente de inmediato tuvo mucho público. Enseguida Puyol marcó el gol que nos llevaba a la final.
Todos los coches pitando, la gente emocionada, te lo puedes imaginar.
De golpe, el señor del portatil, apaga su ordenador y se instala en su coche. Me lo quedo mirando y de reojo observo su matricula: Alemanes !!
Bueno mañana quiero seguir comentando tu texto sobre la final, cuyo sueño aún padezco hoy.
Un beso grande.

luismi dijo...

Mi querida Maria Rosa: genial esa anécdota. Ya me imagino el disgusto del alemán. Ojalá hubiera sido esa la final porque Alemania demostró mucho más señorío que la agresiva Holanda. Espero que tu viaje haya resultado todo lo feliz que esperabas. Yo también sigo "disfrutando" de los efectos de grandes emociones vividas estos días, incluyendo el recibimiento a la Selección en Madrid. Fue algo totalmente increible, porque jamás había visto tanta gente en la calle y tanto cariño hacia unos colores.

Un beso amiga.