"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

lunes, 26 de abril de 2010

Vuelvo en cinco minutos


Dentro de las obligaciones de los padres, está la de atender las necesidades escolares de nuestros hijos. Por ello, y con el propósito de adquirir el típico bolígrafo azul, cartulinas y un cuaderno cuadriculado, me acerco a la papelería de siempre en la que seré bien atendido por un solícito empleado.

Me causa sorpresa el hecho de que en la puerta, está colgado un letrero que dice "Vuelvo en cinco minutos, disculpe las molestias".

Todos hemos necesitado alguna vez cinco minutos de nuestra vida y hemos dejado desatendido nuestro negocio, trabajo u ocupación. ¿Por qué no también el empleado de una papelería?

Así que con paciencia, decido sentarme tranquilamente a esperar en uno de los centenares de bancos que esta ciudad me ofrece. Bien sabe alguno de mis más fieles lectores, que casi no hay habitantes para llenar tantos bancos.

Observo que se acerca una señora y empujando varias veces la puerta y tras leer el susodicho letrero, mira su reloj y opta por marcharse.

A los dos minutos, un joven de aspecto desaliñado, realiza el mismo ritual, pero se marcha añadiendo a la escena toda clase de improperios de desaprobación.

No había transcurrido un minuto, cuando tres chicas en edad adolescente, con los libros en el pecho protegiendo su pudor (como decía la canción), se quejan amargamente y se marchan por donde habían venido.

En el corto espacio de tiempo de aproximadamente siete minutos, este empleado había perdido cinco potenciales clientes.

Pero no es este hecho el que me llamó la atención, sino la poca paciencia que las personas podemos llegar a tener en los tiempos que corren. No somos capaces de esperar siquiera siete minutos para realizar una compra.

Un amigo asturiano, en su primera visita a mi ciudad, me comentó completamente convencido, que si tuviera que seguir el ritmo de vida de aquí, moriría prematuramente. Se le quedó marcado en la memoria que la gente dentro del metro, bajara las escaleras corriendo, siendo éstas mecánicas. "Mi querido Jaime, le contesté, no me pidas que te lo explique, porque ni yo mismo lo comprendo; mi cabeza no quiere, pero el cuerpo me lleva".

Dichosos sois los que disfrutais de una vida tranquila, de un paisaje, de un cielo abierto, de un mar en calma, de una luna visible y jugando con las estrellas.

En definitiva, de cinco minutos de tranquila espera.

15 comentarios:

Vicky dijo...

Tomarse la vida estresada no es la mejor opción , estoy de acuerdo contigo que cinco minutos de espera no pueden afectar al transcurso de tu vida y no van a ninguna parte.Pero a veces vas con prisas , o te esperan y ahí es cuando si tiene importancia el factor tiempo, incluso algunos son propensos a improperios de desaprobación.

Me he quedado con una duda , querido Luismi...
¿de cuánto podriamos decir que ascendió tu tiempo de espera?

Es que algunos dicen 5 minutos , y te hacen esperar media hora y tal vez eso es lo que nos haga ser más reacios en esas situaciones.

No obstante , yo me hubiera quedado también en el banco relajadita esperando.

Un beso , Vicky.

Rizar el rizo dijo...

Hombre, para qué mentirte, normalmente mi vida no es muy ajetreada pero curiosamente hoy me he recorrido casi medio centro de mi cuidad haciendo fotos para un trabajo. Malditas prisas...

luismi dijo...

Querida Vicky: pues puedo decirte que la espera no superaría los diez minutos. Me dio tiempo a fumar un cigarrillo (uno de esos de los que pronto quiero y debo quitarme), y poco más. Además, en la zona no existe otra papelería cercana. De todos modos, yo reconozco que muchas veces tampoco tengo paciencia. Este stress nos va a matar. Menos mal que siempre me quedará un ratito para relajarme leyendo entre otros tu blog.

Un besote


Amigo Alvaro: te deseo que todo el ajetreo que tengas en tu vida, sea hacer fotografías de tu ciudad. Conforme vayas creciendo, te irás dando cuenta de lo nerviosos que podemos llegar a ser los mayores.

Un fuerte abrazo

Mónica PG dijo...

Luismi, me has recordado la vida en mis años madrileños! Y lo importante que es el entorno y su influencia en nuestro modo de vida, así que es de admirar tu paciencia frente a la librería. Como soy un manojito de nervios, seguramente hubiera ido corriendo 4 manzanas más lejos en busca de otra para darme cuenta, al final, de que hubiera tardado menos esperando en el banco y, además, hubiera disfrutado de un breve instante contemplativo. Uno de esos que cada día pasamos por alto y con los que perdemos grandes oportunidades y momentos inolvidables.
Genial respuesta la que contestaste a tu amigo.

Un pausado beso!

luismi dijo...

¡Qué te voy a contar Mónica que no sepas ya de Madrid y alrededores! Te lo juro, que si pudiera, cambiaba de ciudad, de provincia y de comunidad autónoma, aunque seguro que después de tantos años aquí, el cuerpo me pediría marcha y le costaría acostumbrarse a la tranquilidad de otros lugares. Nos relajaremos como buenamente podamos.

Un besazo

Taty Cascada dijo...

Luismi:
Amigo mio, el tiempo se a transformado en un arma mortal, las personas no toleran esperar cinco minutos, todo es correr y expresarse con malas palabras, no sólo es tu ciudad, son todas las ciudades del mundo.
Un abrazo.

luismi dijo...

Toda la razón Taty. ¿Cuando aprenderá el hombre a vivir la vida y no que la vida viva del hombre?

Un abrazo

Suso dijo...

Que razón tienes amigo Luismi, las peleas y las discusiones vienen por las prisas del tráfico, las colas del metro, de los bancos, todo el mundo se queja, nadie soporta 5 minutos de tranquilidad en el ritmo frenético...

Curioso me parece que mucha gente resista colas interminables por una sardina gratis en mi ciuda en carnavales, y horas interminables por una entrada a un acto (claro, eso es ocio, no obligación, pero coño, mas paciencia, menos agobios...)

De todos modos, no veas el de la papelería... que manera de perder clientes como están las cosas... jeje

Un abrazo enorme

luismi dijo...

Tienes más razón que un santo amigo Suso. Creo que en el hombre, existe ya el gen de la velocidad desde el nacimiento. Lo que cuentas de la sardina, es realmente curioso, porque la gente puede esperar al sol mucho tiempo por una y sin embargo no esperan diez minutos en la pescadería por un kilo boquerones. Si hiciéramos un estudio sociológico, creo que alucinaríamos en colres.

Un fuerte abrazo amigo

FABIA dijo...

Soy asturiana y como tu amigo tampoco podria vivir con tanta prisa, aunque reconozco que por aqui tambien la gente va un poco apurada, pero no llega al nivel de las grandes ciudades, además tengo el mar justito a mi lado, vamos que tengo una suerte inmensa por vivir donde vivo, creo yo.
Besinos.

luismi dijo...

Mi querida amiga asturiana: me has puesto los dientes largos. Teniendo como tienes el mar a tu lado, con el verde de tu tierra, rodeada de buena gente y un culín de sidra, ¿qué más podemos pedir a la vida? Se añora Asturias y se echa de menos a los amigos en la distancia.

Besinos para tí también de un conquense asturiano.

Miguel Vivas dijo...

AAAAy Luismi, amigo mío... Hablamos ya largo y tendido en nuestra tertulia de la maldita necesidad de apresurarse por todo, pero tu caso es el reflejo perfecto. Un abrazo fuerte

luismi dijo...

Gracias Miguel. La verdad es que tienes razón, pero el cuerpo lo tengo ya tan acostumbrado, que para aislarme un poco de este ritmo de vida, nada mejor que un buen libro o una buena música para hacer más llevadero todo.

Un fuerte abrazo amigo.

Silvia dijo...

En pocas palabras y con una vivencia cotidiana has reflejado que el estrés nos supera a todos.Nos deberiamos tomar la vida con más calma,nuestro corazón la agradecería...aunque en Madrid es un poco dificil.LO INTENTAREMOS.Un besazo fuerte y sin prisas

luismi dijo...

Qué te puedo decir Silvia que no sepas tú ya. Odio vivir en la ciudad. Lo llevaremos como buenamente podamos.

Otro besazo sin prisas, pero con pausas.