"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

martes, 23 de marzo de 2010

Es la hora

Es la hora de afrontar la vida, la hora de afrontar la muerte. La ciencia médica, se basa en un frío análisis de la situación y nos pone plazos, nos marca fechas, nos angustia en el tiempo. No existe alternativa, no hay hueco a la esperanza, nada a lo que aferrarse.

Sabemos que esta vida, tiene unos trámites que cumplir. Que por mucho que corras y por mucha ventaja que nos dé, la muerte siempre acaba alcanzándonos.

Hoy me visto de tu piel, querido amigo. Imagino tus pesares, imagino tus desvelos, imagino tu tristeza. No es fácil saber, comprender y asimilar que un padre se nos va de viaje sólo con un billete de ida.
Es ley de vida y ante esa ley, poco podemos hacer. No existe el abogado que nos libre de esa pena.

Es la hora de los recuerdos, hora de añoranzas, hora de examen de conciencias, de cuidados, de ejercer nosotros como padres del hijo enfermo; con el mismo cariño, comprensión, paciencia y amor que ellos nos dieron un día. Es hora de reconocer su trabajo, sus desvelos, sus intenciones, sus consejos. Es la hora de arroparle, de susurrarle al oído el amor que sentimos por ellos y nunca nos atrevimos a proclamarles; de lágrimas escondidas, de consuelos ajenos, de voces amigas.

Aquí tienes mi voz, porque también ahora, es la hora de los amigos.

Un fuerte abrazo amigo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Jolín Luis, que sombrío estás hoy, no me lo recuerdes que todavía me quedan 120 años más dando guerra...

Miguel A. Mesa

Mónica PG dijo...

Cada día, en el hospital, me enfrento a situaciones escalofriantes. La vida comienza con la esperanza y alegría de un nacimiento pero, en el momento menos pensado, nos amenazan con arrebatárnosla y sólo nos queda eso, la esperanza de que el destino se equivoque de camino. Y es en los momentos más difíciles cuando nos damos cuenta de que lo verdaderamente importante son los sentimientos y los recuerdos felices con familiares y amigos que, siendo tú uno de ellos, seguro que no serán pocos.

Un abrazo

luismi dijo...

Son muy afortunados los enfermos que en el hospital te encuentren en su camino, por la dulzura y los buenos sentimientos que transmites. Ojalá tus palabras lleguen a mi amigo lo mismo que a mí. Muchísimas gracias Mónica.

Un abrazo

Luismi dijo...

No estoy sombrío Miguelón; ojalá nunca tuviera que haber escrito eso, pero la realidad es la realidad y los amigos, los amigos.

Un abrazo