"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

jueves, 18 de marzo de 2010

Arrivederci

"La posibilidad de realizar un sueño, es lo que hace que la vida sea interesante" (Paulo Coelho)

Mi querida Campanilla: cuando leas esto, estarás surcando el cielo, volando como jamás lo has hecho. Casi puedes tocar las estrellas, casi puedes tocar a Dios.

Tu ilusión supera tu miedo. Tus sueños te delatan y se reflejan en tu rostro. ¡Cuántos sueños soñados, cuántos pensamientos futuros, cuántos planes no reales y que por fin se hacen realidad. Te alejas a velocidad de vértigo; el cielo tu aliado, las nubes tus amigas, tu alma, libre como el viento.

Atrás quedan tus luchas, tus desvelos, tu trabajo, tu esfuerzo, tus amores y desengaños, atrás quedamos nosotros. No viertas ni una lágrima por ello; los que aquí quedamos, vamos contigo; te acompañamos en tu viaje, en tu maleta, en tu bolso, en tu sonrisa, en tus ojos.

Existe miedo a lo desconocido, desconfianza en el futuro cercano; pero todo superado por el ímpetu, la dicha, los sueños y la alegría de quien se atrevió a volar a un mundo cercanamente lejano. A un pedazo de historia de su amada historia.

Disfruta del momento, disfruta del presente, rememora todo lo bueno. Conserva en la retina todas las imágenes que una cámara no puede plasmar. Empápate de conocimiento, de cultura, de belleza, de espiritualidad, de amor hacia lo bello.

Majestuoso Vaticano, imponente Coliseo, enormes catedrales, belleza por doquier. ¡Campanilla os contempla, Campanilla os admira, Campanilla os adora!

Sólo una petición mi amada Campanilla: recuerda y piensa al contemplar una famosa torre inclinada, que al igual que los siglos no pudieron derribarla, los que formamos esta familia, a pesar de las dificultades, siempre formaremos una piña, una torre que aunque se incline, jamás se abatirá ante las adversidades que nos da la vida, porque al igual que ella, tiene buenos cimientos.

Si el desánimo o las fuerzas te fallan en algún momento, piensa siempre en la ciudad eterna y como si de un juego se tratara, pronuncia su nombre al revés y proclámalo a los cuatro vientos.

Todo nuestro amor

¡Adiós Campanilla, Arrivederci María!


(Carta que acompaña a mi hija en su primer viaje de fin de curso fuera de España. Compréndelo amigo lector; esta vez sí, es pasión de padre y mucho, mucho sueño)

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