"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

domingo, 14 de febrero de 2010

Un año más

Tras los bailes, cánticos, serpentinas y alegre descaro y algarabía carnavalesca, amanece un nuevo día. Día plomizo, amenazado de lluvia y frío. Salgo a la calle a dar cumplimiento a mi rutina diaria de pasearnos mi fiel y buen amigo de cuatro patas y yo. Las mismas caras domingueras de siempre. La señora recién comulgada de primera misa matutina; el señor que con bolsa de churros en una mano y el periódico deportivo en la otra, dará cumplida cuenta de desayuno y crónica de una nueva victoria de su Madrid; el ciclista abrigado hasta las orejas y que nunca sabes si viene o si va; y por fin, me encuentro al personaje del año.
Le llamo personaje del año, porque suelo encontrármelo de año en año. Es el típico, genuino, normalmente bien vestido, entrado en años y fiel y seguro servidor de su santa esposa, a la que como todos los catorce de febrero, está a punto de "sorprender" con un hermoso ramo de flores en celebración al amor que siente por ella.

En los tiempos que corren, en los que como dice la canción "...mira si la vida se ha puesto mal, que ni el amor llega a fin de mes...", me sigue resultando paradójico que los humanos continuemos declarando nuestro amor con flores y regalos en un día concreto, y empujados como casi siempre por el marketing que desde unos grandes almacenes nos bombardean. Que conste que yo también he sido uno de ellos , aunque hace ya años que me redimí. Veo a este señor, y me horroriza ver reflejado en su cara un mensaje de "cambio flores, por corbata".

No sabría definir el amor, pero no creo que éste tenga que tener día, hora y motivo de celebración. Busco amor en una sonrisa de mi mujer, en una caricia de mis hijas, en la llamada de un familiar, en la cerveza con un amigo y en cualquier cosa que me haga sentirme bien. Hoy día de San Valentín, para nosotros no es un día especial, aunque nos tomaremos una cervecita casera, para celebrar que estamos juntos después de tantos años de noviazgo y matrimonio, y que por ello, debemos dar gracias más que a San Valentín, a San Valentón.

Salud y suerte.

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