"Una pluma, pesa; el amor por inmenso que sea, no" (Pedro Rivera García)

"Quisiera saber llorar como un niño para sentirme mejor hombre"

miércoles, 13 de enero de 2010

Correr no es de cobardes

"El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio." (Platón)
Siempre se ha dicho que correr es de cobardes. Quizá sea porque quien lo dice, lo haya hecho alguna vez por miedo. Sin embargo los que algún día con el sano propósito de dejar de fumar nos atrevimos a dar un paso tras otro más rápido de lo normal, en poco tiempo comprendimos que esto no es de cobardes ni de bailarines enfundados en mallas. Lo realmente difícil de correr, es atarse las zapatillas y salir. Dejar atrás en estas fechas el calor del hogar para enfrentarnos a la interperie y a la soledad de unas calles desiertas de vida humana y ambiental, es realmente duro. Pero cuando uno sale a la calle y recibe el primer aliento frío en la cara, ya sabe que no puede volver atrás, aunque a los diez minutos esté maldiciendo no haberse quedado en casa. Éste es un pensamiento pasajero, porque el cuerpo empieza a entrar en calor y ya sabe que no tiene más remedio que doblegarse al férreo pensamiento de quien lo empuja a seguir adelante. Nunca me movió el reto de la competición para hacer esto. No intento hacer marcas, ni morir en el intento. Simplemente, me gusta sentirme bien cuando corro. ¡Qué duro se hace al principio, y qué satisfacción tan grande cuando el objetivo que te has marcado para ese día, lo has cumplido! Es un gran placer salir a correr y si lo haces solo, acompañarte de buena música. Al principio sólo aguantarás una o dos canciones mientras corres, pero con esfuerzo y perseverancia, tus discos favoritos llegarán a su última canción demasiado pronto. Os escribo esto, cuando después de casi dos años sin salir a correr por una maldita lesión en el pie y mi ofuscación mental que me llevó otra vez a las garras del maldito tabaco, por fín me decido a "castigarme" corriendo para purgar mis pecados.
Quizá no sea el día más apropiado para salir por la reciente nevada, pero hay dos grandísimas razones que me insisten y me quieren acompañar en el primer día de la que espero que sea una nueva andadura. ¿Andadura?, no. Digamos "Corredura". Esas dos grandes razones, son mis hijas y si me insisten en ello, ¿quién puede negarse? Animo a todos a charlar con un amigo o un familiar querido mientras se practica esto que los anglosajones llaman running. Yo ya tengo las mallas puestas y las botas bien atadas. Sólo nos queda abrir la puerta de casa e iniciar nuestra aventura. ¿Podremos correr algo? Mañana os contaré. Buenas noches.

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